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Cupones bursátiles
Lo sucedido durante el desarrollo del lunes, cuando a los mercados los tomaron caminando hacia adelante -como esos arqueros audaces- y les ubicaron un «globo» por encima de las cabezas se basó, al decir de los comentarios que llovían de todas partes, en una noticia que anunciaba que a Grecia le habían rebajado la calificación. ¿Puede ser que los operadores del mundo se sintieran afectados, sorprendidos, por haberse provocado un pequeño estallido donde ya estalló la bomba de verdad? No lo creemos. Pero sí creemos en que eso fue utilizado con precisión, para originar un vuelco en la mayoría de los recintos, realizando un suculento negocio de un día.
El de tocar el timbre y salir corriendo. El de hacer cara de susto y aprovechando haber colocado posiciones arriba, para retomarlas abajo.
Más allá de la clásica «piel sensible» que posee el mercado de riesgo, no es que cualquier leve roce la vaya a dañar. Con todo lo que ha venido sucediendo en estos meses, dar vuelta un índice sólo porque a Grecia le hayan bajado la calificación suena a un cuento para niños exploradores, da ninguna forma para quienes resultan veteranos cazadores de la selva bursátil. Más nos cierra la teoría de que tales cazadores hayan cazado entre su propia expedición, a falta de razones valederas a la vista.
Salvo que existieran causas aledañas y de mayor peso, o alguna mala nueva en ciernes, lo que sucedió en la primera fecha semanal -también aquí- no resiste el análisis de que haya sido por... ¡Grecia! Antes de eso, nos habíamos desayunado el lunes con otras señales más inquietantes. Como la de un ex funcionario del Fondo Monetario que lanzó advertencia preocupante sobre una serie de países europeos que podrían caer en «default», de medio a un año vista. La habíamos apartado para comentar en la columna de hoy, pero la postergamos para no dejar pasar esa violenta y maltratada sesión del lunes, que arrancó como para dejar muy buenos saldos y terminó pasando al «rojo» con una facilidad que aterroriza. Ver la debilidad existente en el mercado, al que se lo puede gobernar con todo calibre de noticias para ponerlo de espaldas. Hacer explotar un petardo, tras una bomba ¡es un hallazgo!

