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Cupones bursátiles
Decimos lo extraño de la evolución bursátil chilena, porque cuando algún recinto se despega demasiado del resto las tomas de utilidad y el equilibrio que procuran las carteras, esquilmando a los prósperos para compensar a los ineficaces, resultan moneda corriente. Sin embargo, el IPSA ha seguido con su paso redoblado en aumento y al arrancar agosto le suma más del 23% de utilidad.
De los demás, no hay mucho para esbozar una sonrisa; si hay que buscar a un segundo debería ser el mercado de Buenos Aires, que con el aumento que obtuvo en julio, camino de un 10%, pasó a ser positivo en términos anuales del 5,5%. (Cuando se desea tamizar el porcentual para llegar a realidad más concreta en el bolsillo, la cuestión varía y en cualquier estimación de depreciación monetaria, por medio de la inflación de siete meses, la cuenta está dando negativo. Sin embargo, en lo nominal es en verdad el escolta chileno el Merval local).
Por afuera, después de tantos dimes y diretes, idas y venidas, se halla un Dow Jones que solamente puede devolver un 2% de ganancia en lo que va de 2010. Después, al ver la mezcla asiática y europea los saldos ya pasan a la mala noticia directa.
El mercado de Shanghái acortó pérdidas, pero ingresó en agosto todavía con una caída anual que supera el 18% y resulta el peor negocio de todos. Lo sigue Japón, cuyo mercado pierde más del 9%. Y en esto está a la par de Madrid. Siendo los menos carcomidos los índices de Inglaterra y Suiza (¿a quién le interesa Suiza, realmente?), que están teniendo que diluir menos del 1% de comezón. Y si nos olvidamos del vecino Brasil, es que la orgullosa economía del cono sur no lo está reflejando en su pasar bursátil. Después de siete meses, apenas si puede mostrar haber enjugado pérdidas previas y julio le sirvió como para quedar casi en blanco absoluto. Así que el ruido dialéctico es una cosa y la verdad es otra.

