16 de noviembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Buscando «autopsia» -que es en estos momentos lo más que puede hacerse- acerca de una rueda de lunes que nuevamente fue en Buenos Aires bastante más dura que en los demás mercados, salta como protagonista el sector de los «bancos». Sumamente perjudicados dentro del listado, líder, tres de ellos ocuparon casilleros en el habitual podio que emite el resumen de la Bolsa sobre las «5 mayores bajas». Macro, G. Galicia, más el Hipotecario, se anotaron en una franja sumamente pareja de deterioro como si alguna cartera fuerte hubiera impartido órdenes sobre el sector específico. Y agregando la de un punto límite («hasta un 5% seguí vendiendo»), porque los tres dejaron por el camino un trozo de cotización que se colocó en el 5,2% de derrape. Nada que ver con los restantes papeles, que a lo sumo llegaron a bajar en expresiones máximos: inferiores al 3%. Con tales tres nombres, es indudable que se conformó una columna de pérdidas sobre el índice ponderado, que llevó la cuestión general a ser rehén de la baja de un sector específico.

(Después, lo que pueda considerarse, si es que la turbulencia sobre todo lo cambiario y financiero los afecta mucho, la mar de «etcéteras»...).

Pero vuelve a ser preocupante que se reinstale la imagen de hace unas semanas y donde el Merval bajaba más que los demás repuntando menos alguien nos decía que los «cupones» del lunes por la mañana se habían plasmado enteramente, con aquello que decían los análisis del exterior sobre la rueda negativa de la tarde. Simplemente, habíamos reunido un grupo de preguntas lógicas para el momento, de cualquier ciudadano y mucho más de los que deben decidir sobre su dinero.

Un cúmulo encabezado por el «¿qué pasará con...?», referido al frente de problemas que pulula por todos los rincones del mundo. Y agregados los que son autóctonos, los que se generaron internamente.

De todos modos, no encierra carácter de pronóstico ni nada que se parezca. El lunes los mercados podían haber ido hacia arriba y no nos hubiéramos arrepentido, de interrogantes que seguirán presentes, sin importar los resultados de una, o más, ruedas. Pero volviendo al inicio, hoy no queda otra que esperar y realizar «autopsias» de lo sabido: siendo indescifrable imaginar el día siguiente. Solamente es posible operar, guiándose por el «olfato» de cada uno. (Tanto olfato necesario, como los perros que buscan droga). Que tengan suerte los sufridos participantes de esta aventura...

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