- ámbito
- Edición Impresa
Cupones bursátiles
A pesar de no actuar el recinto local, la columna sobre el día debíamos realizarla y al recibir los informes sobre saldos de las distintas Bolsas dudamos de que fueran los correctos. Porque ya había tomado amplia difusión lo resuelto en la «cumbre europea». Y comenzado las primeras críticas y polémicas, en virtud de la solicitud de ajustes, del patear el tablero europeo por parte de Londres, un conjunto que estaba en las antípodas de lo que podía resultar sustento para un repunte bursátil.
Y, sin embargo, esto se llevó a cabo en todos los indicadores europeos, más el Dow Jones, sumados los otros índices satélites. Tal enorme contraste nos llevó a traducir en la nota -y en su título- el desconcierto que teníamos. Arriesgando a quedar descolocados, si en el reinicio del lunes esto se repetía, titulamos con: «Rebote poco entendible». Que durante el lunes en el propio mercado se formalizó, acarreando bajas generales y disipando totalmente ese falso ambiente de triunfo.
Una rueda más, seguramente quedará olvidada bajo la pila de desarrollos del ejercicio, pero que nos promueve la mayor inquietud. Y es la de haber comprobado que realmente existe la «alquimia» de los hacedores de mercado de ahora, capaces de convertir una fecha con noticias tan plomizas en una rueda como de festejos. Sacarle el jugo y dejar después que la realidad mucho más acorde con los motivos -la caída del lunes- limpiara esa basura artificial que lograron crear y sostener.
La ausencia del inversor masivo, de escaso calibre, en todos los mercados -ante la crisis- acaso ha dejado en manos de unos pocos (y con la mayor tecnología de intervención) la dirección que pueda tomar una rueda, o varias. Lo dejamos escrito, como una prueba de lo peligroso que está el sistema (y donde hasta los ladrillos son capaces de flotar).

Dejá tu comentario