17 de marzo 2016 - 00:00

Cupones bursátiles

Eike Batista - 3 a parte - El desarrollo social, la diversidad cultural y el equilibrio ambiental comenzaron a ser puntos importantes en su agenda.

Batista hizo donaciones de hasta 253 millones de dólares. "No quiero ser sólo el hombre más rico de Brasil, quiero ser también el más generoso", manifestaba por aquellos tiempos. Donó 13 millones de dólares a la candidatura de Río de Janeiro 2016 y financió un programa de descontaminación en la ciudad. Sin embargo, poco a poco su fortín se fue descascarando. Lo que cimentaba su riqueza no era más que una montaña de deudas.

El 2011 fue el último año en que Batista pudo disfrutar tranquilo de lo que más le gusta hacer en la vida: deportes como correr, nadar y competir en lanchas deportivas. Su yate Pershing valorado en 19 millones de dólares, su Mercedes McLareng y su avión privado, fueron puestos en venta mientras Batista negociaba desesperado lo que le quedaba.

Su ocaso comenzó el 26 de junio de 2012 cuando su principal dependencia, la petrolera OGX, informó que uno de sus pozos produciría cinco mil barriles al día en vez de veinte mil.

La confianza de los inversores se desplomó y la empresa perdió 585 millones de dólares en menos de 10 meses. Como consecuencia de la inmovilización de la producción petrolera, LLX que iba a construir el mayor puerto de América latina dirigido a campos petroleros, tuvo que detener sus obras. No hace mucho tiempo para saldar deudas, Batista firmó un acuerdo con la empresa alemana E ON que lo dejó con el 19% de participación en MPX.

La mayor parte de sus empresas fue vendida al fondo emirati Mubadala con sede en Abu Dhabi, entre ellas la minera MMX, la compañía de entretenimiento y promoción de eventos deportivos IMX y últimamente OSX la empresa de construccion naval, quedandose con pequeños paquetes accionarios.

A sus casi 58 años Eike Batista ve como se desmorona su monopolio. En aproximadamente dos años pasó de ser el octavo hombre mas acaudalado del mundo al quebrado más grande de los multimillonarios. Hoy éste brasileño se aferra a los 900 millones de dólares que restan de su fortuna personal, y sabe que ya está muy lejos de alcanzar a Carlos Slim.

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