25 de mayo 2016 - 00:00

Cupones bursátiles

 La Historia de Columbia Sportswear Company - 3 a parte - Cuando algunos banqueros le pidieron a los Boyle que vendieran, hizo su aparición la tenacidad familiar que ambos tienen por igual. Gert Boyle rompió las negociaciones con un licitante que ofreció tan sólo 1.400 dólares por la compañía. Jurando arreglar su negocio, ella y Tim redujeron a la mitad sus salarios de 1.200 dólares al mes.

A mediados de los 70 la situación mejoró. La tela Gore-Tex llegó al mercado y Tim incorporó, antes que otras firmas rivales, este revestimiento impermeable a los productos de Columbia. A los clientes les agradó, al igual que también les encantaron las chaquetas de esquí de varias capas que lanzó Columbia.

A medida que la empresa crecía, así lo hacían las tensiones y las desinteligencias entre madre e hijo. Tim propuso e impulsó la expansión más allá de sus orígenes como fabricante especializado en ropas y accesorios para amantes de la naturaleza. Introdujo productos Columbia a canales de ventas masivas, como JCPenney Co, algo que no agradó a su madre, y se agravaron las diferencias generacionales.

Cuando era una joven, Gert había cosido a mano algunos de los primeros chalecos de pesca de Columbia y temía que las grandes tiendas minoristas llevaran a la empresa por otros derroteros. Corrian los 80 y Tim propuso trasladar la fabricación al exterior para reducir costos. Su madre, como siempre, se opuso. Ella conocía a docenas de costureras de la compañía y no quería eliminar sus trabajos en Portland. Pero Tim se mantuvo firme. Para entonces, los Boyle habían transformado sus choques personales en una especie de estrategia de marketing. En 1984 contrataron a la agencia de publicidad Borders Perrin Norrander Inc. "Pensamos en presentar a la señora Boyle como una madre dura, sobreprotectora, pero que se asegura de que las prendas protegerán a su hijo", dice Terry Schneider, director de arte de la agencia. Hoy, Tim dirige la estrategia de Columbia, mientras que Gert se ha convertido en la embajadora de la compañía ante el mundo, actitud que le da un inmenso placer, haciendo las veces de anfitriona para grupos turísticos y respondiendo a solicitudes para participar en conferencias, donde promociona todo aquello que aprendio a lo largo de su larga trayectoria como empresaria.

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