Corría 1996 cuando los mercados financieros, especialmente el de metales, reaccionaron con alarma ante el conocimiento de que Sumitomo, firma de intermediación de Japón, había descubierto un "faltante" de u$s1.800 millones en sus operaciones de compra-venta de cobre. Fue el mayor quebranto registrado en un mercado financiero hasta ese momento.
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Detrás de estas pérdidas monumentales hubo un solo responsable, el anterior jefe de compras de cobre de Sumitomo, Yasuo Hamanaka, quien ocultó las pérdidas resultantes de sus operaciones irregulares durante años. El precio del cobre cayó un tercio de su valor en dos meses. Apodado el señor 5%, por controlar ese porcentaje de cobre, a nivel internacional, falsificó la contabilidad de la compañía durante 10 años para ocultar pérdidas, que había acumulado por sus agresivas compras de contratos de futuros. La evolución del precio del cobre en el sentido contrario a las posiciones tomadas por Hamanaka le hacían incurrir en importantes quebrantos una vez que vencían los citados contratos.
Pero no fue hasta de junio de 1996, cuando la compañía descubrió un sospechoso depósito bancario, que Hamanaka confesó haber escondido este agujero. Fue inmediatamente despedido, los rumores sobre su destitución provocaron una caída del 15% en el precio del cobre en la jornada siguiente.
Los cálculos iniciales de Sumitomo, situaban la pérdida en u$s1.800 millones, pero la fuerte caída del precio del cobre amenazaba con incrementar las pérdidas a u$s 2.500 millones si la firma abandonaba las posiciones más arriesgadas que mantenía.
El presidente de Sumitomo Corporation, Tomiichi Akiyama, convenció a los mercados de que la compañía no tenía intención de liquidar posiciones y aclaró que tampoco creía que la la misma tenga problemas de absorber las pérdidas dada su elevada solvencia. Su facturación anual es de 152.000 millones de dólares.
Con todo, el quebranto de Sumitomo es el mayor registrado hasta la fecha en un mercado financiero. Los dos casos similares, Barings y Daiwa, que desembocaron en la quiebra del primero y la venta del segundo, supusieron unas pérdidas de 1.200 y 1.100 millones de dólares, respectivamente. En total, Hamanaka y los dos operadores responsables, Nick Leeson, de 28 años, y Toshide Iguchi, de 44 años, han provocado un quebranto de u$s4.000 millones. Hamanaka especuló en cobre, Leeson en la Bolsa de Tokio e Iguchi en el mercado de deuda estadounidense. "Todos señores de la mas absoluta confianza de sus empleadores"
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