14 de julio 2017 - 00:00

Cupones bursátiles

Dennis Kozlowski fue presidente ejecutivo de Tyco, una de las empresas estadounidenses, más importantes. Su rubro es la fabricación de componentes electrónicos, para las áreas de salud y seguridad y sus acciones antes de que se desatara el escándalo, eran consideradas blue chip.

Durante su mandato en la presidencia ejecutiva Dennis, considerado por la revista BusinessWeek, uno de los 25 ejecutivos más importantes, se vió envuelto en un escándalo de desvío de grandes cantidades de dinero de la empresa y venta fraudulenta de acciones.

En connivencia con el gerente de finanzas, Mark Swartz y el ejecutivo Marcos Belnick, recibió 170 millones de dólares en préstamos a bajo o ningún interés, sin la aprobación de los accionistas.

Kozlowski y Belnick dispusieron la venta de 7,5 millones de acciones de Tyco sin autorización, por unos u$s450 millones, estos fondos fueron sacados ilegalmente de la empresa, generalmente disfrazados como bonos para sus ejecutivos u otros beneficios. Como tantos otros malos ejecutivos, utilizó los fondos para dar continuidad a su lujoso estilo de vida.

Supuestamente, Tyco pagó por el departamento de Kozlowski en Nueva York u$s30 millones, como también regalos personales y fiestas. Después de que pagó una cuota de u$s20 millones a un miembro de la junta sin consentimiento previo, y pinturas que se le cobraron a las oficinas de Tyco terminaron en su departamento, lo acusaron de haber saqueado más de u$s600 millones de bienes de la empresa.

A principios de 2002, el escándalo comenzó a darse a conocer y la cotización de las acciones de Tyco se desplomaron casi un 80% en un período de seis semanas.

Después de largas investigaciones, los ejecutivos fueron declarados culpables y condenados a 25 años de cárcel. Consecuencia inmediata: como es lógico, sus inversores perdieron toda la confianza que habían depositado en sus acciones Tyco quedó en la cuerda floja y casi quiebra por el fraude de Kozlowski y sus cómplices, estuvo durante un lapso, tratando de salvarse de la bancarrota, por la pérdida financiera y la mala imagen, que le reportó este escándalo.

Pasó el tiempo y fue elegido Edward Breen como nuevo CEO, y con él llegó el cambio, nuevamente logró elevar a la sociedad a la posición de gran empresa, comprometida socialmente, apoyando al medio ambiente y lo mas importante basándose en "El Código de Ética que ayuda a determinar todas las pautas que se deben seguir para poder llevar una empresa sólida en lo ético y transparente, sin olvidar lo financiero".

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