Dos leyendas de la cultura popular son revivificadas de diverso modo por otros tantos autores: Ada Falcón, por el experto Sergio Wolf, y el cura Brochero, por la debutante Lorena Chuscoff. Métodos y resultados difieren. Pero no la provincia donde la cantante y el cura se hicieron eternos.
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Sobre ella, años atrás Sergio Wolf y Lorena Muñoz hicieron un documental memorable, "Yo no sé qué me han hecho tus ojos". Sobre él, mucho antes, Lucas Demare hizo un drama excelente, "El cura gaucho", con Enrique Muiño. ¿Qué aportan ahora estos nuevos acercamientos?
Wolf riza el rizo de su primera entrevista, que por algún accidente se quedó sin sonido. "Yo no sé qué me han dicho tus labios", ironiza, y busca alguien que sepa leerlos. Así confirma un mal recuerdo de Falcón cuando enfrentó a Canaro. Eso es interesante, lo mismo que unas escenas donde se evidencia el agotador trabajo de un editor de sonido, y un fugaz paso por la casa que ella tuvo en Salsipuedes antes de internarse en un convento: La Joyita, hoy convertida en museo.
Por su parte, Chuscoff escenifica viejas anécdotas brocherianas apelando a un recurso de cine dentro del cine: un grupo religioso quiere filmar la biografía del santo cordobés, pero el protagonista es un descreído (que terminará creyendo a medida que el rodaje progrese). La idea es linda, pero el grupo a cargo es demasiado amateur. Lo interesante aquí es haber filmado en algunos lugares donde Brochero realmente estuvo. Este semidocumental se exhibe en 12 provincias justo en vísperas de la canonización de José Gabriel Brochero, el próximo domingo.
En suma, ¿qué aportan estos nuevos acercamientos? Pues, las renovadas ganas de ver los anteriores, escuchar viejos discos y leer de nuevo la biografía del cura gaucho escrita hace añares por su paisano, el historiador Efraín Bischoff. Lo que no está mal.
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