Fue necesario que pasara medio siglo para que este perdido texto oral llegara al libro, y hasta alcanzara una versión digital. Los lunes de octubre de 1965, en un departamento de la calle General Hornos 82, Borges dio un ciclo de cuatro conferencias sobre "los orígenes y vicisitudes del tango". Lo único que existía era el dato: "De temas de tango hablará J. L. Borges", aparecido en "La Nación" el 30 de septiembre. Pero el gallego Manuel Román Rivas, que había inmigrado de chico a la Argentina y terminó sus días como productor musical en Alemania, no sólo presenció las charlas sino que se atrevió a grabarlas. Esos casetes se los regaló como una celebración de amistad al vasco Goikoetxea, que se los pasó al escritor guipuzcoano Bernardo Atzaga en 2002, que los digitaliza y se lo envía al irlandés Edwin Willimson, autor de "Borges: Una vida", que lo autentifica. Eso lleva a que en 2004 se las dé al coruñés César Antonio Molina para "darles la mayor publicidad posible", que se contacta con María Kodama, viuda del escritor argentino, que ratificó la legitimidad. En noviembre de 2013 se hace público el hallazgo desde la Casa del Lector de Madrid. Ese curioso periplo se cierra al ser publicadas en Buenos Aires, acaso para que alguien las lea mientras pasa por ese lugar de Constitución donde fueron dadas a un pequeño público unos cincuenta años atrás.
Borges encadena recuerdos, comentarios de parientes y amigos, buscando descifrar la música porteña que conquistó el mundo. Sostiene que "estudiar el tango es estudiar las vicisitudes del alma argentina". Lo relaciona con el gaucho (de modo acaso forzado), con lo compadres, los compadritos, los "niños bien" patoteros, las "casas malas" (prostíbulos, que algunos usaban como lugar de encuentro y entretenimiento), los rufianes, y las mujeres de la vida "como suele decirse, como si la verdadera vida fuera ésa y no la vida del pensamiento o de la acción".
Va de Evaristo Carriego a Gardel y de allí a las grandes orquestas de tango. Indica como parte del burdel para adecentarse y triunfar en Paris, y volver con gloria a la patria de origen. Y repite con Macedonio Fernández: "¿Dónde está ese coraje, esa felicidad, ese buscarse en la valentía, ese desafío a desconocidos, eso tan ajeno a nuestro tiempo? Y digo que esos muertos viven en el tango". Porque para Borges, surgido de la orillera "secta del cuchillo y el coraje" fue, en la milonga, un símbolo de felicidad. Quien quiera escucharlo, lo encuentra en www.bit.ly/borgestango
Máximo Soto
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario