4 de abril 2012 - 00:00

Deuda, recesión y el PSOE, un frente que arrincona a Rajoy

El ministro de Hacienda español, Cristóbal Montor, entrega ayer el proyecto de presupuesto digitalizado a autoridades del Congreso. En principio, el oficialista Partido Popular sólo contaría con el apoyo de los catalanistas de Convergencia y Unión. El diario barcelonés La Vanguardia, de centroderecha, reflejó en su tapa la firmeza de Rajoy.
El ministro de Hacienda español, Cristóbal Montor, entrega ayer el proyecto de presupuesto digitalizado a autoridades del Congreso. En principio, el oficialista Partido Popular sólo contaría con el apoyo de los catalanistas de Convergencia y Unión. El diario barcelonés La Vanguardia, de centroderecha, reflejó en su tapa la firmeza de Rajoy.
Madrid - «El Estado sacrifica al ajuste las medidas para reactivar la economía», tituló ayer su edición on line el diario El País, con grandes caracteres. «Todo el tijeretazo del Estado para pagar intereses de la deuda», dijo El Mundo, proclive al Partido Popular, que añadió que «los mercados castigan con dureza el desglose de los presupuestos». «Rajoy entierra la recuperación económica a costa de la deuda», señaló, por su parte, el opositor Público, que, castigado por la crisis, dejó recientemente de circular en papel. «Unos presupuestos a la baja excepto con las pensiones», manifestó, más lacónico y sensible a las necesidades de la hora, el oficialista ABC.

En tanto, la perspectiva de una prolongación de la recesión en el país se tradujo en una caída de la Bolsa de Madrid a niveles mínimos en el año. El índice IBEX-35 cedió un 2,71%, lastrado en parte por las constructoras, que reaccionaron con pérdidas al recorte en la partida de infraestructura.

La Bolsa española perdió un 8,66% desde principios de año, con lo que se sitúa en el nivel de noviembre del año pasado. Asimismo, el riesgo-país volvía a trepar hasta los 364 puntos.

La presentación del nuevo presupuesto, y del ajuste consiguiente, el mayor en tiempos democráticos, causó fuerte revuelo en España, y en la oposición, sólo los catalanes de Convergencia i Unió (conservadores y nacionalistas moderados) dejaron abierta la puerta a una posible negociación con el Partido Popular de Mariano Rajoy. En el resto sólo hubo rechazos.

El opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE), sumido en el descrédito por su gestión de la crisis disparada en 2008, sostuvo en cambio que el proyecto no sirve para que la economía española salga de la recesión y «carga la crisis sobre la clase media y los trabajadores», según palabras de la vicesecretaria general de la formación opositora, Elena Valenciano. La izquierda más dura criticó con especial rudeza la prevista amnistía para los evasores de impuestos, rechazada rotundamente hace apenas dos años por el propio PP, que ahora la defiende por la «situación límite» en que se encuentra el país.

La amnistía permite a las personas o empresas que hayan evadido el pago de impuestos «blanquear» su dinero pagando un gravamen de apenas un 10%, con lo que se espera recaudar unos 2.500 millones de euros más.

El presupuesto para 2012, que el propio Rajoy reconoció que es «duro» y «doloroso», se tratará entre los próximos días 24 y 26. Sin embargo, la Comisión Europea ha instado al Gobierno a acelerar el proceso de aprobación para que las medidas de austeridad comiencen a surtir efecto cuanto antes. El Gobierno cuenta con una holgada mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, por lo que su aprobación está asegurada de antemano. No obstante, el PP busca conseguir el apoyo de otros partidos para reforzar la legitimidad de sus políticas.

A eso se abocó ayer en el Congreso el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien defendió el esfuerzo por reducir el déficit fiscal y la deuda pública, que subirá casi diez puntos hasta el 80% del PBI.

«La deuda pública pasará del 68,5% (del PBI) a finales de 2011 al 79,8%, nivel que sigue estando por debajo del 90,4% que registrará la media de la zona euro», aseguró su ministerio, simultáneamente con su comparecencia en el Parlamento.

Sin embargo, la aceleración de la deuda pública y la inmensa deuda privada, que equivale a casi cuatro veces el PBI, sobresalen como datos negativos de la economía española. Este presupuesto «responde al gravísimo momento económico que está atravesando España» y está «absolutamente comprometido con la corrección a la baja del déficit» del 8,51% registrado en 2011 al 5,3% del PBI pactado con Bruselas para este año, aseguró Montoro. «El desafío es recuperar la confianza de los socios europeos en España, recuperar la confianza de los inversores», añadió al confirmar el ajuste de 27.300 millones de euros con aumento de impuestos y recorte de gastos. Ese recorte saldrá en buena medida del 16,9% que se reducirá el gasto de los ministerios, del aumento del impuesto a las sociedades y sobre el tabaco, entre otras medidas tributarias, y el controvertido «blanqueo» impositivo.

España destinará 28.848 millones de euros al pago de los intereses de la deuda, cifra que aunque es mayor que el monto del recorte presupuestario, supone un 2,71% del PBI, muy por debajo de países con dificultades como Irlanda o Portugal.

El Gobierno de Rajoy prevé reducir en 2012 en un 30% su necesidad de endeudamiento, pero los intereses de la deuda y otros costos financieros ya pesan bastante sobre las finanzas públicas, también lastradas por los subsidios de desempleo en un país con una tasa de desocupación récord, que se acerca al 23% de la población activa y que es más del doble que el promedio de la Unión Europea y superior incluso a la de países con planes de rescate como Grecia, Irlanda y Portugal (ver aparte).

España destinará algo más de 28.500 millones de euros al pago de prestaciones por desempleo, lo que supone un 5,4% menos que en 2011, según el proyecto de presupuesto. «Tratamos de que esta crisis acabe cuanto antes», insistió Montoro.

Agencias AFP y DPA, y Ámbito Financiero

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