El tipo de cambio real multilateral (TCRM), índice que compara el peso argentino con las monedas de los principales socios comerciales, tuvo una fuerte recuperación el pasado lunes luego de que el Banco Central efectivizara una devaluación del tipo de cambio oficial.
De esta forma, en esa jornada el índice subió 20,5 puntos hasta los 117,8, su mayor valor desde junio de 2021. Analistas advierten que la mejora en la competitividad tenderá a diluirse en el corto plazo a causa del rápido traslado a precios de la depreciación.
El Banco Central hizo un salto discreto del tipo de cambio oficial del 22% y el Gobierno anunció que mantendrá la nueva paridad de $350 fija hasta el 31 de octubre. Así, cortó con más de dos años de depreciación gradual del tipo de cambio oficial, a través del esquema de crawling peg.
En gran parte de este periodo, el dólar oficial corrió por detrás de los precios, con excepción de pocos meses en 2022 y en 2023. Esta dinámica sumada a la fuerte aceleración inflacionaria y a la fortaleza del dólar a nivel global ante la contracción monetaria de la Fed en los últimos 18 meses, hizo que el tipo de cambio real multilateral cayera progresivamente.
Trayectoria
En el acuerdo con el FMI de principios de 2022, el Gobierno se había comprometido a sostener el TCRM en torno a 102,5 puntos, el nivel de diciembre de 2021.
Sin embargo, a partir de abril del año pasado, el indicador cayó progresivamente y tocó mínimos de 87,1 puntos en septiembre. Luego de que el Gobierno devaluara el tipo de cambio oficial 22% el pasado lunes, el TCRM subió desde los 97,3 a 117,8 puntos. Según los últimos datos oficiales, el viernes el índice cerró en 116,3 puntos, por encima de la pauta acordada con el Fondo.
Desde Ecolatina, destacaron que la estrategia cambiaria implementada consistió en adelantar en un día todo el crawling peg esperado en el período electoral y consideraron que “no implicaría una mejora sostenible y significativa en términos reales, dado que la corrección anunciada podría diluirse a fines de septiembre, incluso antes de la elección”.
Asimismo, plantearon que “el reciente incremento en los dólares alternativos seguramente genere impactos inflacionarios adicionales al salto discreto en el tipo de cambio oficial, retroalimentando así la dinámica de mayor nominalidad y recrudeciendo los temores de una nueva devaluación”.
En esta línea, el último informe de GMA Capital seleccionó 4 instancias previas en las que la devaluación tuvo traslado a precios. En 2014, la depreciación fue del 17,8% con un fuerte traslado a precios del 73%. En 2015, ante la unificación cambiaria de Cambiemos, la devaluación fue del 37,3%, con un impacto en los precios más lento que en el período anterior, por lo que el pass through fue del 14%.
El tercer caso es el de 2018: luego de la crisis de las Lebac y la corrida de los inversores hacia el dólar, el dólar aumentó 34,7% en las 12 semanas que le siguieron y el traslado a precios fue del 38% para la inflación núcleo. El último caso es el posterior a las PASO de 2019, cuando el tipo de cambio oficial se disparó 24,3% y el pass through fue del 48%.
Inflación
En cuanto a la reciente devaluación, desde GMA señalaron: “En el pasado las aceleraciones inflacionarias ocurrían luego de los saltos devaluatorios. Hoy, en cambio, observamos que los precios se aceleran aun sin fogonazos cambiarios. La inflación promedio previa a este salto devaluatorio casi triplica a la nominalidad previa de las cuatro instancias de estrés cambiario de los últimos 10 años. Al mismo tiempo, la velocidad de los precios de hoy supera la inflación máxima que nos dejaron las devaluaciones más recordadas de los últimos años. Esto marca que la gravedad de la situación macroeconómica de Argentina (desequilibrios fiscales y monetarios, reservas netas negativas, atraso cambiario y brecha) es más nociva en términos inflacionarios que lo que provocaron otros momentos de crisis. Con un contexto tan delicado, lo más probable es que el salto del 22% se traslade de forma inmediata sobre los precios”.
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