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Diálogos en Wall Street
La volatilidad va en aumento. Y un día se teme por la Fed y otro día se minimizan sus intenciones. Ayer se notó el bajón depresivo y, a falta de pastillas, le preguntamos a Gordon Gekko, nuestro hombre en Wall Street, por los flamantes temores que despierta la suba de la tasa larga que ya superó el umbral del 2%.
Gordon Gekko: Todavía no cayó la ficha del todo. Es un proceso de prueba y error. Un día se desmorona el Nikkei y se esparce la inquietud. Pero si después aparece un alto personero del BCE -como Joerg Asmussen- señalando la intención de su entidad de sostener la política expansiva todo lo que haga falta, los bríos vuelven a resurgir...
P.: Es raro que un banquero central alemán aparezca como publicista del estímulo.
G.G: Señal de que los tiempos están cambiando. Con rapidez...
P.: La Fed amenaza reducir la dosis de estímulo y el BCE asoma como una esperanza. ¿No es el mundo al revés?
G.G.: Media eurozona está en recesión. Y la otra mitad, en camino o estancada. Le diría que esa parte del mundo está recobrando la sensatez.
P.: Dice Bill Gross, el administrador de Pimco, el mayor fondo de renta fija del mundo, que Bernanke ha perdido un poco el control.
G.G.: Si se refiere al reciente repunte de la volatilidad en las plazas financieras me imagino que ésta era su intención. Bernanke inoculó el virus de la duda exprofeso, porque cuando los inversores dudan, los mercados no se apuran. Y así el riesgo de incubar fervores excesivos -después de todo, esa es su única queja concreta con el QE3- se disipa.
P.: Al costo de provocar una mayor incertidumbre...
G.G.: Si la certeza era que el rally no tenía límites, es mucho mejor esta incertidumbre.
P.: ¿Y la suba de la tasa larga? ¿No es peligroso que sea tan brusca? ¿O que se perfore el nivel del 2% con tanta facilidad?
G.G.: La FEedlanzó un globo de ensayo. Nos comunicó que está dispuesta a revisar el tamaño del QE3 aunque no nos dice cuándo ni cuánto.
P.: Ni siquiera confirma la dirección del cambio. Podría aumentar la potencia del QE3 y no sólo recortarla.
G.G.: Es una composición con tema libre. La Fed ya nos traspasó la inquietud. Y ahora los mercados deben procesarla. Pueden hacer lo que quieran -las Bolsas han bajado y han subido y, en forma neta, han trepado- mientras la Fed se reserva el derecho de actuar como mejor le parezca. Faltan tres semanas para la próxima reunión. Es un buen período de observación clínica.
P.: Usted afirmó que la Fed podría no hacer nada.
G.G.: Eso es lo más probable. Mientras tanto le realiza esta "ergometría" a Wall Street. Es un pequeño esfuerzo, lo somete a una mera presión verbal. Nada que debiera poner en aprietos a inversores que se llevaban, hasta días atrás, el mundo por delante. Y, sin embargo, como señala, afloran grietas y flaquezas. Siendo así, la Fed, con toda razón, dejará pasar de largo la reunión de junio.
P.: Si lo entendí bien a Gross, le preocupa la debilidad del bono largo, cree que terminará perjudicando a la economía real...
G.G.: Su temor es comprensible. Si usted maneja una cartera de bonos no son buenas noticias (aún si no se daña la economía real).
P.: La estabilidad de la tasa larga, dice Gross y lo comparto, era uno de los pilares de la recuperación.
G.G.: Las tasas de hoy son apenas un puñado de puntos base más altos que a principios de año. O que a comienzos de abril. No representan el fin del mundo. Las Bolsas, si de veras confían en la fortaleza de la economía de EE.UU., no deberían pestañear porque los bonos del Tesoro rindan un escalón por encima del 2%. Las acciones, a través del pago de dividendos, rinden lo mismo. Es natural, eso sí, que les preocupe la velocidad de la suba de tasas, y no saber dónde se estacionarán.
P.: Hay un temor de que la desconexión del QE3, aunque sea parcial, dispare una suba de las tasas largas, peldaño por peldaño, y que al final de esa escalera, la economía se desmorone.
G.G.: Yo no me haría esa película. Lo que nadie dice, pero cualquiera puede corroborar, es que cuando terminó el QE1 o el QE2 las tasas largas no subieron sino que cayeron. Si las tasas largas trepan cuando se habla del fin del QE3 tiene que ser porque también se confía en una economía robusta (que fue lo que siempre faltó en el pasado). Ahora bien, el rally de la Bolsa, en este último tramo, avanza y bate récords y lo hace sin ninguna evidencia de tal robustez. El motivo es la desesperación por la "caza de rendimientos" cada vez más bajos. La Fed atacó esa efervescencia. Ahora los rendimientos están disponibles. Bernanke los "fabricó de palabra. ¿Cuánto pueden subir las tasas largas si la economía está demorada en un bache y la inflación retrocede? Lo que tarde la Bolsa en acusar recibo.

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