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Días de cine bueno y variado en el Bafici
«Blue valentine, una historia de amor», una de las buenas películas que se vieron en el Bafici; también gustaron la argentina «Medianeras» y, entre otros, interesó el documental «Autobiografía de Nicolai Ceaucescu».
También se preestrenó ayer la nueva de Apichatpong Weerasethakul, «El hombre que recordaba sus vidas pasadas», ganadora de la Palma de Oro de Cannes, buena película, coproducida por gran cantidad de pequeñas empresas culturales, y (he aquí el detalle) distribuida en Brasil por la Associação Brasileira das Microcervejarias. La premiere en Rio de Janeiro debe ser muy entretenida.
En fin, cada cual difunde su obra como mejor le parece, y la hace como puede. A elogiar, «Medianeras», de Gustavo Taretto, disfrutada por románticos en salas y al aire libre, y «Allez raconte!», de Jean-Christophe Roger, dibujo sobre las alternativas de un concurso televisivo de padres que les inventan cuentos a sus niños. Película para los más grandecitos del Baficito, los más chicos se pierden, porque el asunto tiene sus enredos, y les resulta mejor «31 minutos, la película», de Díaz y Peirano, simpática aventura con los muñecos del programa chileno «31 minutos» que bien podrían hacer su propia Ley de Medios con Los Muppets y Carozo y Narizota.
También para elogiar, agradable, placentero, «El misterio de las lagunas», de Atahualpa Lichy, afectuoso registro «a la antigua» de labores rurales y fiestas regionales en los hermosos cerros venezolanos, con la gente luciendo sus mejores prendas y habilidades ante la cámara, y unos lugares dignos de almanaque. Un auténtico deleite, un remanso en medio de tantas amarguras. Así también, con lugares dignos de almanaque, comienza «Solar System», de Thomas Heise, rodada en los cerros de Orán y dedicada a similares registros en una comunidad colla, pero no quiere mostrar una Arcadia, como la anterior, sino una pérdida: el final es un largo, impresionante travelling tomado en el Gran Buenos Aires, con el fondo de una Lacrimosa acongojante.
Buenos, «Blue Valentine, una historia de amor», con Michelle Williams sufriendo los vaivenes que van del enamoramiento al fastidio conyugal, «MeekCutoff», de Kelly Reichardt, suerte de western de mujeres cruzando los campos en busca de agua y desconfiando del baqueano que las conduce (lástima el final medio abrupto), y los documentales burreros de Alberto Yaccelini «Volvoreta» y «Final con foto», rescatados en una retrospectiva:
Interesantes, pero extensos, los rescates de material informativo del rumano Andrei Ujica «Fuera del presente» (los cosmonautas rusos que estaban en el aire cuando cayó la Unión Soviética), «Videogramas de una revolución» (la caída del comunismo según cámaras televisivas y caseras) y, sobre todo, «Autobiografía de Nicolai Ceaucescu».
Esta última rescata tomas oficiales con lo que el dictador quería que se viera de sí mismo y de su régimen: actos solemnes, grandes asambleas vitoreando la gloria del Partido Comunista, desfiles curiosos, divertidos, de escolares y deportistas, gente contenta agitando banderitas a su paso, la visita a la China de Mao, con multitud de chinitos sonrientes, también agitando banderitas, la gira por Occidente, donde se saca la foto con Jimmy Carter y la reina Isabel, la visita de Richard Nixon a Rumania, todo un éxito, visitas piadosas a lugares siniestrados, etc., todo lo cual resulta muy ilustrativo y permite una amplia relectura, a la luz de los acontecimientos posteriores. Pero igual es un trabajo incompleto: falta la visita de Ceaucescu a la Argentina, donde el general Perón lo recibió con la mejor de sus sonrisas. Nada es completo.
P.S.

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