21 de julio 2017 - 23:10

"Difícil pensar que BCRA baje las tasas los próximos meses"

ESTE AÑO SE CRECE POR UN REBOTE DEL PBI Y EL IMPULSO DEL AGRO. ESTOS FACTORES NO ESTARÁN EN 2018 - En la tradicional entrega de El Economista del Mes el análisis estuvo a cargo de Fausto Spotorno quien estima una inflación del 2% en julio. El director del centro de Estudios Económicos de OJF espera para fin de año que ronde el 20% anual. Por ello no apuesta a recortes en las tasas de interés de las Lebac.

Fausto Spotorno.
Fausto Spotorno.
1| ¿Por cuál estadio atraviesa el contexto mundial?

Desde el 2015, las economías desarrolladas comenzaron a crecer sincronizadamente. Pero recién a finales del año pasado dicha mejora comenzó a ser tomada seriamente cuando la Unión Europea comenzó a salir de la deflación y la Reserva Federal dio inicio a un proceso de suba de tasas de interés. Pero el nuevo crecimiento global es menor del que se observaba antes de la crisis. Entre el 2004 y el 2008, el PBI global crecía por encima del 5% anual. Esa cifra se ha reducido significativamente en este nuevo período y hoy el mundo tiende a crecer a una tasa del orden del 3,4% anual. No sólo las economías desarrolladas vieron reducidas sus tasas de crecimiento, lo mismo sucedió con las economías emergentes. De hecho, ya ni China crece a "tasas chinas". En América Latina, también. Incluso, la situación puede ser un poco peor debido a que la mayor economía del continente, Brasil, ya lleva varios años de un proceso de recesión y estancamiento. En los años previos a la crisis financiera global de 2008, América Latina crecía a un ritmo similar al mundial: 5% anual. No obstante, tras la crisis subprime, la caída en el precio de los commodities y la crisis político-económica de Brasil, la tasa de expansión de la región apenas ha superado el 1% anual en los últimos 4 años. Afortunadamente, las perspectivas regionales son positivas. En términos generales, esperamos una aceleración del crecimiento económico en los próximos años. Sin embargo, la recuperación seguirá siendo lenta. Según el FMI, el PBI de América Latina crecerá al 2,3% promedio anual en los próximos 6 años. Dicha cifra está por debajo del crecimiento global, pero ciertamente será mejor que lo experimentado en los últimos años.

2| ¿A qué adjudica semejante performance?

Hay tres razones que explican esto. En primer lugar los precios de los commodities de exportación de la región están un 20% por debajo de los de comienzos de la década y 40% si se incluye petróleo y gas. Adicionalmente, en estos últimos años de bajo crecimiento, la región fue acumulando desequilibrios macroeconómicos y fiscales que deberán ajustarse. Hoy casi todos los países de la región están planeando o han empezado a establecer programas de ajuste fiscal para reducir el déficit primario de 3% promedio que se observa en el continente, lo cual, inicialmente tenderá a frenar el ritmo de expansión. Finalmente existe un último riesgo que es el proceso de suba de tasas de interés iniciado en Estados Unidos y que de a poco irá restringiendo los fondos destinados a países emergentes para ser colocados en los países desarrollados. Afortunadamente, eso llevará algún tiempo, aún. La tasa de los Fed funds ha subido 1 punto en los últimos 18 meses y sigue estando dentro de las más bajas de la historia. Por otra parte, ni el Banco Central Europeo, ni el Banco de Japón, ni el Banco de Inglaterra han seguido el ejemplo y aún están cerca de 0%.

3| ¿Cómo le va a la economía argentina?

En este contexto, de bajo crecimiento global y regional, la economía argentina está comenzando a salir de un proceso estanflacionario iniciado en 2011. Por un lado, la inflación anual de junio fue del 20% anual y resultó ser la más baja en 7 años. Al mismo tiempo, la actividad económica se está fortaleciendo. Según el IGA-OJF el PIB habría crecido 4% anual en mayo y podría tocar el 5% anual en algún momento del este tercer trimestre. Aún así, los desafíos hacia delante son mayores de los que quedan atrás. El crecimiento de este año es una mezcla de rebote tras la recesión de 2016 y de expansión real en algunos sectores como el agro o el energético. El año que viene no habrá rebote y tampoco se podrá replicar la fuerte expansión de la cosecha fina que se dio a comienzos de este año por la eliminación de las retenciones y de los ROE. De esta manera, el crecimiento de los próximos años se deberá generar exclusivamente con inversiones y con mejoras en la productividad. Ello, en un contexto en el que la presión tributaria está entre las más altas del mundo, con una economía excesivamente regulada, cerrada y con una productividad que acumula varios años de caídas.




4| ¿Qué pasa con la inflación?

En materia de inflación sucede lo mismo. A pesar de que el Banco Central ha logrado la inflación más baja en muchos años, lo que queda hacia delante es la parte más difícil. De hecho, para julio esperamos una inflación del orden del 2% mensual, donde los incrementos, por expensas, naftas, personal doméstico, cigarrillos, prepagas y los aumentos estacionales por vacaciones de invierno, explicarán cerca de 1 punto. En los meses siguientes la inflación volvería a su sendero de entre 1% y 1,3% con excepción de noviembre donde los aumentos esperados de tarifas pueden hacerlo subir algo más. Aún así, esperamos que para fin de año la inflación esté en el orden del 20% anual. Por ello es difícil pensar que el BCRA baje las tasas en los próximos meses.

5| ¿Es preocupante la situación fiscal?

Sin lugar a dudas, el aspecto más complicado es la cuestión fiscal. Argentina presenta un doble problema en este aspecto: por un lado hay un riesgo financiero causado por el altísimo déficit fiscal que demanda grandes cantidades de deuda, y en segundo lugar hay un problema económico causado por el enorme tamaño del Estado y la altísima presión tributaria formal. Hasta ahora, no ha sido mucho lo que se ha hecho al respecto. Las bajas en las retenciones al agro y la eliminación gradual de los subsidios son políticas que fueron en el sentido correcto y son parcialmente responsables de la recuperación económica de este año. Sin embargo, han demostrado ser insuficientes desde el punto de vista fiscal/tributario. Es por ello que las expectativas están puestas en lo que sucederá tras las elecciones.


6| ¿Qué expectativas tiene para 2018?

Para el 2018 esperamos una reforma tributaria y posiblemente algunas medidas que ordenen el gasto público. Sin embargo, no creemos que haya grandes bajas de impuestos ni una fuerte política de reducción del gasto. Esperamos que el Gobierno continúe en un sendero marcadamente gradualista. La reforma tributaria, probablemente esté más dirigida a simplificar y a ordenar la carga tributaria que a bajar los impuestos, lo cual no es menor. De lado del gasto, seguramente habrá medidas de ajuste fiscal, pero ciertamente es difícil reducir las erogaciones cuando el 70% del gasto público nacional son salarios, jubilaciones y otros programas sociales. Con lo cual, la pregunta es cuánto nos llevará ordenar las cuentas públicas y consolidar un proceso de crecimiento sustentable. Porque no hay que olvidarse que en el mundo desarrollado empiezan a subir las tasas de interés y que tarde o temprano los costos financieros serán más altos para aquellos que no tengan las cuentas ordenadas.

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