"La Policía Federal, la Fuerza Nacional de Seguridad, la Policía Caminera, todos los organismos del gobierno federal están listos y orientados para actuar dentro de sus competencias y, en caso de ser necesario, movilizaremos también a las Fuerzas Armadas", afirmó la mandataria en una entrevista radial. "Estamos muy bien preparados para garantizar la seguridad en la Copa del Mundo", agregó. "Estamos seguros que vamos a hacer 'la Copa de las Copas'", subrayó.
Rousseff detalló que el Gobierno invertirá más de 808 millones de dólares en el operativo de seguridad durante el Mundial, que se desarrollará en 12 ciudades.
Las declaraciones están relacionadas con la ola de protestas del año pasado durante la Copa Confederaciones y que prosiguió este año, con menos frecuencia y participación pero con mayor violencia. En una de ellas, realizada el mes pasado en Río de Janeiro, un camarógrafo murió al ser alcanzado por una bengala arrojada por un activista, mientras cubría enfrentamientos entre policías y manifestantes.
También se vinculan a las recientes amenazas de "radicalizar" las protestas durante el Mundial hechas por el grupo anarquista Black Bloc, que reivindica como forma de lucha la realización de actos de vandalismo contra lo que llaman "símbolos del poder", como bancos, automotrices y sedes de organismos públicos.
Rousseff si bien defendió el derecho a la libertad de manifestación amparado por la Constitución, dijo que quienes destruyen el patrimonio público son "criminales y deben ser tratados como tal".
"Repudio completamente el uso de la violencia en manifestaciones. Creo inadmisible en un país democrático el uso de la violencia. Las personas que usan la violencia y esconden el rostro no son democráticas", aseveró.
La mandataria brasileña aseguró, al respecto, que su Gobierno está trabajando en una legislación que inhiba todas las formas de violencia durante las protestas.
El Congreso brasileño se apresta a debatir una ley antiterrorismo que se aplicaría sobre las protestas violentas durante la Copa del Mundo. Sin embargo, algunos sectores y las organizaciones sociales rechazan la iniciativa por considerar que abriría la puerta a la criminalización de toda forma de manifestación, incluso la pacífica.
La gobernante destacó que para evitar el uso de la violencia por parte de la Policía militarizada, que depende de los gobiernos provinciales, se están realizando debates con los respectivos secretarios de Seguridad Pública y comandantes de la fuerza de cada estado para acordar un protocolo común de actuación en manifestaciones.
En ese marco, organizaciones sociales brasileñas anunciaron ayer protestas contra el Gobierno durante la inauguración del estadio mundialista de Porto Alegre, prevista para mañana jueves. "¡En 2014, no habrá aumento de pasajes y no habrá Copa, habrá lucha"!, anunció la Liga de Luchas por el Transporte Público.
"Mientras faltan transporte, agua, luz, educación y salud quieren gastar dinero público para la Copa. ¡Nuestros derechos son más importantes que los lucros de la FIFA!", agregó el grupo, que reivindica "un transporte ciento por ciento público".
| Agencias DPA y Reuters |


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