- ámbito
- Edición Impresa
Dilma quiere legalizar las drogas “blandas”
«Estoy a favor de que se discuta el asunto. Tenemos que discutir ese tema de forma abierta, sin dogmas. Existen argumentos positivos de los dos lados», a favor y contra la despenalización del consumo de drogas, afirmó.
El consumo de sustancias ilegales creció en Brasil en la última década, según lo documentan estudios locales y de Naciones Unidas.
La polémica con la Iglesia y los sectores políticos conservadores promete ser intensa, sobre todo si se recuerda que la nueva presidenta, Dilma Rousseff, quedó a la defensiva durante la campaña electoral por su ambigua postura en torno al aborto. El fin de semana, sus voceros debieron desmentir que haya retirado de su despacho un crucifijo y una Biblia.
Un informe de la agencia de Naciones Unidas sobre drogas y crimen, publicado en 2010, indicó que en Brasil hay 900 mil consumidores de cocaína, con lo cual su mercado es el segundo de América (detrás del de EE.UU.) y uno de los más codiciados del mundo por los narcotraficantes.
En otro reporte, de 2008, la ONU estimó que el 2,6% de los brasileños, 27 millones de personas en aquel año, fumaban con diversa frecuencia cigarrillos de marihuana.
La posibilidad de legalizar el consumo de algunas drogas «blandas», como la marihuana, debe ser tratada de «forma profunda, con criterios científicos», declaró el ministro de Justicia. Considerado uno de los ministros más próximos a Rousseff, Cardozo fue coordinador de la campaña electoral de la candidata del Partido de los Trabajadores en 2010.
El ex presidente Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña, opositor, también ha defendido una revisión sobre la legislación que castiga a los consumidores de algunas drogas y coordinó un seminario sobre el tema con el auspicio de la ONU y la participación del ex mandatario colombiano César Gaviria.
El ministro de Justicia adelantó que no habrá medidas en el corto plazo porque antes de ello será promovida una «discusión social» en
la que serán ponderadas
las posiciones «avanzadas», proclives a una política menos represiva, y otras más conservadoras.
Si de ello resulta que «la sociedad brasileña no está preparada para medidas vanguardistas», como suprimir o atenuar las penas, sería equivocado reformar la legislación, acotó el titular de Justicia.
Las autoridades brasileñas observan con preocupación el aumento del tráfico de drogas, procedentes principalmente de Colombia, que son destinadas al mercado europeo.
Por ese motivo, funcionarios han mantenido reuniones con representantes de los gobiernos de Cabo Verde y Guinea Bissau, dos países africanos donde actúan grupos que reciben los alijos procedentes de Brasil y luego los embarcan hacia Europa.
Al mismo tiempo, Cardozo promueve el Plan Nacional contra el Crimen Organizado, que tiene entre sus prioridades la coordinación entre el Estado federal y los provinciales, como Río de Janeiro, para enfrentar al narcotráfico.
Cardozo afirmó que es necesario el accionar conjunto de la Policía y las Fuerzas Armadas, que en diciembre invadieron las favelas del Conjunto do Alemao, en Río de Janeiro, considerado uno de los bastiones del Comando Vermelho, una de las bandas cariocas más poderosas y violentas.
El funcionario explica que uno de los puntos centrales del plan contra el crimen es el combate al tráfico del crack (una droga similar al paco), «que es la peor de todas las drogas porque es barata, fácil de producir y hace un daño brutal». «Es una droga perversa», añadió, por sus efectos sobre los adictos y que se ha diseminado rápidamente en Brasil.
«Habrá un aspecto preventivo» de cuidado a los consumidores, que estará a cargo del Ministerio de Salud, y otra línea de acción «represiva» contra los traficantes, consignó.
Agencias ANSA y EFE

Dejá tu comentario