Dilma, sitiada por protestas: ahora por grupos “sin tierra”

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Brasilia - Una movilización de 20.000 miembros del Movimiento Sin Tierra (MST) ayer en Brasilia, por la paralización de los planes de reforma agraria, terminó en enfrentamientos con la Policía y dejó un saldo de doce agentes y dos campesinos heridos.

La protesta se desarrolló de manera pacífica hasta que un grupo de manifestantes derrumbó algunas vallas de la plaza situada frente al palacio presidencial del Planalto. Entonces, las fuerzas de seguridad los dispersó lanzando balas de goma y gases lacrimógenos.

De acuerdo con fuentes oficiales, doce agentes resultaron con heridas leves producidas por objetos lanzados por los campesinos, mientras que el MST informó de dos de sus integrantes heridos.

"Queríamos hacer un acto delante de la presidencia. Montamos unas barracas como las de nuestros campamentos, pero cuando la Policía nos vio sacando los materiales del autobús se lanzó sobre nosotros con los gases, con todo", dijo una representante del MST que no se identificó.

La manifestación recorrió cinco kilómetros de la capital y pasó por la Explanada de los Ministerios, céntrica avenida de Brasilia que concentra la mayor parte de los edificios del poder público, y concluyó frente al Congreso Nacional tras pasar por el Planalto y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

A raíz de la marcha, y alegando razones de seguridad, los jueces del Supremo optaron por suspender durante más de una hora la sesión programada, aunque finalmente fue retomada.

"Dilma ruralista" y "Brasil golpea a su propio pueblo" gritaban los miles de manifestantes de la organización izquierdista que conmemora 30 años de su creación.

Tras los enfrentamientos, el ministro de la Secretaría de la Presidencia, Gilberto Carvalho, se acercó hasta los líderes de la manifestación y reconoció que los planes de reforma agraria del Gobierno "no marchan a la velocidad deseada".

Por ello, el funcionario se ofreció para promover un encuentro de los líderes del MST con la presidenta Dilma Rousseff ,el cual podría ocurrir hoy.

Según Carvalho, los incidentes registrados durante la marcha "no les quitan razones" a las quejas de los campesinos, que "tienen derecho a la protesta", porque eso "es natural en una democracia".

La movilización había sido precedida por una manifestación frente al Ministerio de Educación, donde unos 750 niños, hijos de los activistas, demandaron mejoras en la enseñanza pública en las zonas rurales del país.

Según el estatal Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA), en los tres años de gobierno de Rousseff fueron asentadas en tierras propias más de 75.000 familias campesinas.

Las estadísticas oficiales fueron desmentidas por Alexandre Conceicao, de la coordinación nacional del MST, quien sostuvo que "la reforma agraria vive su peor momento en el Gobierno Dilma".

Según el dirigente campesino, en el último año del pasado Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) fueron asentadas unas 55.000 familias de labriegos, pero este número bajó considerablemente durante la actual administración, principalmente el año pasado, cuando solamente 7.000 familias fueron beneficiadas.

La protesta de los sin tierra en Brasilia coincidió con nuevas manifestaciones pequeñas pero violentas este mes en Río de Janeiro, otra de las doce sedes del Mundial, contra el alza de los precios del transporte y el gasto público para el campeonato de fútbol. El jueves pasado, una protesta dejó cinco heridos y un camarógrafo muerto.

Agencias AFP, EFE y DPA

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