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“Dios es belga y eso nos ocasiona algún problema”
• DIÁLOGO CON JACO VAN DORMAEL SOBRE SU FILM "EL NUEVÍSIMO TESTAMENTO"
El director de “Totó el héroe” estrena hoy una comedia fantástica y paródica, según la cual Dios está casado y es su esposa quien tiene el poder.
Van Dormael. Su comedia “El nuevísimo testamento” integra los estrenos de este jueves en el país.
J. v. D.: Ahí está la gracia. Dios decide las reglas pero no hace milagros. Ella hace milagros pero no lo sabe, o no le parece importante. Ese es mi homenaje a la mujer que vemos todos los días. Y luego está la hija, la niña que enfrenta al déspota y baja a la Tierra para cambiar algo.
P.: El primer cambio es cuando le revela a cada persona cuánto le falta para morir. Es muy intenso el momento en que la madre de un discapacitado comprueba que su hijo quedará huérfano. ¡Pero es una escena muy corta!
J. v. D.: Corta pero entra bien en el tema, y en el miedo de tantos padres en circunstancias similares. Ahí me balanceo entre la comedia y el drama.
P.: Quien hace de hijo es Pascal Duquenne, ¿verdad? El muchacho con síndrome de Down que se ganó la Palma de Oro como Mejor Actor de Cannes 1996 por "El octavo día". Eso fue increíble.
J. v. D.: Si, la Palma compartida con su partenaire, Daniel Auteuil. Recuerdo que dijo "Soy el mejor, pero Daniel tampoco está mal". Ese premio sirvió para cambiar la mirada de mucha gente sobre los jóvenes con Down, pero él no cambió su mirada sobre sí mismo. El sabe que es un tipo genial. Aparece en todas mis películas, desde la primera, "Totó el héroe", y también apareció en otras producciones, pero se dedica más a la pintura (expone mucho), al teatro, al deporte. Solo que ahora está más viejo, más canoso, y más gordo. Como yo.
P.: Pero además usted estaba medio haragán. Entre "El octavo día" y "Mr. Nobody" pasaron 13 años, y entre ésta y la nueva pasaron 6.
J. v. D.: Ahora que mis hijos ya están grandes voy a concentrarme más.
P.: ¿Le molesta cuando dicen que su obra es de estilo publicitario?
J. v. D.: Más bien me desconcierta. Encima, nunca hice cine publicitario.
P.: ¿Y cuando lo asocian con Fellini o con Jean-Pierre Jeunet?
J. v. D.: Me honra. Me gusta que la pintura, y la fotografía, parezcan una imagen mental más que un registro de la realidad. Fellini, Jeunet, ¡Terry Gilliam! Crecí con "Brazil". Es como un realismo mágico europeo. Menos poético que el latinoamericano, supongo.
P.: "El nuevísimo testamento" tiene textos hermosos.
J. v. D.: Mérito del coguionista Thomas Gunzig, un escritor muy bueno para las voces en off.
P.: Y una escena notable con una mano que danza.
J. v. D.: Mérito de mi esposa bailarina y coreógrafa, Michele Anne De Mey, con el Collectif Kiss & Cry. Hicimos un par de giras combinando danza, cine y teatro en espectáculos efímeros.
P.: ¿Bélgica sigue siendo un país católico? ¿Cómo reaccionó la Curia frente a su película?
J. v. D.: Aunque las iglesias estén vacías, sigue siendo un país católico. Y aunque no lo crea, muchos obispos dijeron "vayan a verla, porque se pregunta por la inmortalidad del alma y por el papel de la mujer en la religión". Pero yo no creo que hable tanto de religión, sino de dominación, del permiso de amar a quien queremos, y de la mujer como diosa cotidiana. Digamos que es un cuento surrealista, libremente inspirado en asuntos de religión.

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