Ayer, nuevas investigaciones determinaron que Lubitz podría haber sufrido, en el momento crucial, un desprendimiento de retina, pero los investigadores no están seguros si sus problemas de visión se debían a causas físicas o psicológicas.
Mientras el capitán, Patrick Sondenheimer, gritaba desesperado, el Airbus tocó la montaña. "En un segundo plano se escucharon los gritos de los pasajeros. Son los últimos ruidos de la grabación", escribió el diario alemán Bild.
Mientras se intenta aclarar lo que pasó, ayer había dudas sobre el certificado de idoneidad actual de Andreas Lubitz, que "fue emitido en 2014 por el centro aeromédico de la Deutsche Lufthansa AG de Múnich", dijo el instituto médico alemán. La empresa Lufthansa responsabilizó a ese organismo federal por la idoneidad del copiloto que estrelló la nave.
En tanto, los investigadores franceses avanzan en el análisis de los restos humanos encontrados en el lugar del siniestro y aseguraron que ya manejan el ADN de 78 individuos.
Se trata de más de la mitad de los 150 ocupantes del avión, aunque todavía no se puso nombre a esos restos, ya que para ello es preciso cruzar los datos extraídos en el laboratorio de campaña de Seyne-les-Alpes con las muestras recogidas a sus familiares y custodiadas en París. El hallazgo de restos continuó al ritmo ya habitual que impusieron los investigadores, con medio centenar de vuelos de helicóptero diarios y una gran cantidad de personas trabajando sobre el terreno. Para acelerar ese ritmo, indicó el fiscal de Marsella, Brice Robin, encargado de la investigación, está previsto abrir un camino para que puedan circular vehículos hasta el epicentro del drama, lo que puede facilitar las labores.
| Agencias Efe y Ansa |


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