Dubai es el futuro, pero no como querían

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Yukio Mishima (con Borges los más injustos olvidados por el Nobel de Literatura) escribió que aun cuando sólo vemos la superficie de una manzana, sabemos que tiene un corazón, que sólo podemos ver cortándola a la mitad y matando el fruto. Si bien el 1,23% que ganó ayer el Dow (cerró en 10.471,58 puntos) fue casi como si Wall Street dijera que los problemas de Dubai son sólo de Dubai, la verdad es que la crisis del reino fue un tajo que por unos instantes nos permitió ver parte del corazón de la manzana. No hablamos sólo de Rusal, que hace meses está renegociando -en voz baja- una deuda de u$s 16.000 millones porque el Estado ruso no quiere avalar al mayor fabricante de aluminio del mundo; la empresa de energía de Ukrania, Naftogaz, o la mismísima Dubai World que tampoco consiguieron que sus gobiernos honraran el aval implícito del Estado. Hablamos de los cerca de u$s 200.000 millones que deberá refinanciar el sector privado de los países emergentes antes de 2011.

Hoy no vemos demasiados problemas gracias a la red de contención que se armó antes de marzo, pero en no más de dos años, según Kenneth Rogoff, esta red desaparecería bajo el peso de las crisis locales (en Irlanda la deuda pública voló del 25% del PBI en 2007 al 83% para 2010, en Hungría y Bulgaria la deuda externa ya supera el 100% del PBI, etc.) y el sector privado quedaría liberado a su propia suerte. Entonces, el peligro no sería tanto el default de los países, sino el de las empresas (Rusia adeuda u$s 29.000 millones, pero sus empresas u$s 441.000 millones).

¿La rueda?: muy normal, datos económicos no buenos, volumen bajo, el dólar cayendo un 0,6%, el petróleo sube un 1,41%, el oro un 1,52% alcanzando un nuevo récord y el Promedio Industrial llegando al máximo en 14 meses. En tanto la Fed siga aportando billetes, la locomotora del mercado tendrá combustible para seguir avanzando.

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