2 de mayo 2012 - 00:00

Duro revés para Sarkozy: Le Pen votará en blanco

El Frente Nacional y sus líderes, Marine y Jean-Marie Le Pen, exhibieron ayer todos sus «tics» ultranacionalistas en su acto de París: grandes banderas francesas, representaciones de Juana de Arco y la Marsellesa a viva voz.
El Frente Nacional y sus líderes, Marine y Jean-Marie Le Pen, exhibieron ayer todos sus «tics» ultranacionalistas en su acto de París: grandes banderas francesas, representaciones de Juana de Arco y la Marsellesa a viva voz.
París - La líder ultraderechista francesa Marine Le Pen propinó ayer un nuevo revés a las esperanzas del presidente Nicolas Sarkozy de salir reelegido al negarse a apoyarlo y decir a sus seis millones de seguidores que hagan su propia elección en la segunda y definitiva cita electoral del domingo.

El conservador Sarkozy, que enfrentará al socialista François Hollande el 6 de mayo, necesita la mayoría del 18% de los votos que apoyaron a la líder del Frente Nacional la semana pasada para que le den su apoyo en la segunda ronda si quiere vencer a Hollande, ganador de la primera vuelta por estrecho margen.

Sin embargo, Le Pen, que fue tercera el 22 de abril con un porcentaje que eclipsó el récord de su padre, Jean-Marie, al frente del populista movimiento de protesta, dijo ayer en un mitin en París que personalmente votará en blanco en la segunda ronda para no elegir a ninguno de los dos contendientes que quedan en la carrera electoral.

«No daré mi confianza, o un mandato, a estos dos candidatos»,
dijo a los seguidores durante la conmemoración anual de Juana de Arco, la santa nacional a la que su grupo honra durante las celebraciones del 1° de Mayo, el Día Internacional del Trabajador celebrado por partidos de la izquierda.

«El domingo depositaré mi voto en blanco. Ya tomé mi decisión y cada uno de ustedes tomará la suya», agregó.

Le Pen instó a sus 6,4 millones de votantes a hacer lo que quisieran. Pero al dejarlos libres también creó la duda de cuántos se quedarán en sus casas o incluso si votarán por Hollande, que aventaja por 10 puntos a Sarkozy en las encuestas de opinión.

Sarkozy contraatacó con su propio mitin al aire libre, en un día festivo que convirtió las calles de París en un pacífico campo de batalla político. «Lucharé hasta el último segundo del último minuto porque amo a Francia», dijo a sus partidarios.

El presidente saliente y candidato de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) al Palacio del Elíseo, dijo en la plaza del Trocadero que «somos 200.000» personas las que asisten a su acto de campaña de cara al balotaje.

Sarkozy citó al general Charles de Gaulle, «que hablaba el 1° de mayo de 1950 delante a una multitud de franceses que había reunido en el Jardín de Bagatelle», en las puertas de París.

«Alcanzaba con mirarnos para estar seguros de que nuestro pueblo no está para nada convencido de que se haya terminado su camino. La masa inmensa que está aquí demuestra a quien nos insulta que nada está perdido para Francia. Así hablaba el general De Gaulle y así hablamos nosotros en la plaza del Trocadero», indicó.

Hollande, en tanto, intenta sacar provecho de la desilusión del desempeño económico de Sarkozy.

El candidato socialista también promete impulsar el crecimiento y recaudar fondos con un nuevo impuesto a la renta de un 75% para los sectores más acaudalados.

Los partidarios del partido UMP de Sarkozy en el mitin en la plaza de Trocadero, como Jacqueline Rousseau, de 67 años, temían que esas políticas vayan a dañar a Francia y acusa a Hollande de un doble estándar.

«Si Nicolas Sarkozy no lo logra, todos los ricos se irán y vamos a ser sólo un país de pobres», dijo Rousseau.

«¿Por qué se quedarían con nosotros, para ser gravados con un impuesto del 75 por ciento? Están todos celosos, pero los socialistas comen caviar todos los días», agregó.

Varios analistas habían calculado que, para ganar, Sarkozy puede necesitar hasta un 80% de los votantes de Le Pen en la primera ronda. Pero los sondeos indican que sólo la mitad de ellos lo respaldará.

Con elecciones parlamentarias en junio, los líderes del Frente Nacional creen que pueden conseguir más escaños en la Legislatura, especialmente si una gran derrota de Sarkozy hunde a su partido de centroderecha, la UMP, en una crisis profunda.

Castigado por la crisis económica, el alto índice de desempleo y un desagrado general a las maneras del presidente, Sarkozy es el mandatario más impopular que concurre a la reelección y el primero en los 54 años del actual sistema electoral que perdió la primera vuelta ante un rival.

Agencias Reuters, ANSA y EFE, y Ámbito Financiero 

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