14 de diciembre 2016 - 00:00

Eco, pescador de tonterías

Eco, pescador de tonterías
"Creo que estamos en un camino irreversible hacia más libertad y democracia. Pero las cosas pueden cambiar", la frase no es de Groucho Marx, pertenece a George W. Bush, y Umberto Eco la anota en su colección de estupideces que dijo el expresidente de los EE. UU. El autor de "El nombre de la rosa" sostiene que "uno tiene que convencerse de que el mundo está poblado de idiotas porque de estar habitado por gente inteligente que está haciendo descubrimientos importantes sería desgarrador tener que morir". Antes de morir, a comienzos de este año en Milán, Eco preparó dos actos de su estupenda rebeldía. Usó 2 millones de euros para fundar la editorial La nave de Teseo, para oponerse a la fusión de la Mondadori de Berlusconi con Rizzoli, que acabaría con la pluralidad. A esa editorial le entregó "De la estupidez a la locura. Crónicas para el futuro que nos espera", selección de las notas que escribió desde 1985 en la revista L'Expresso, con el título "La bustina de Minerva", algo así como "La carterita de fósforos", que era la que el fumador Eco utilizaba para anotar ideas. Pero si fósforos remite a chispa, Minerva, marca de los fósforos, a la diosa Atenea, emblema de las artes, la técnica del combate, protectora de los artesanos. Eco nunca fue inocente con sus metáforas. Pasolini dijo "sabe todo lo que hay que saber y te lo vomita en la cara". Enseña a leer esta sociedad líquida que, según Bauman, está en continuo proceso de precarización, en una orgia del deseo consumista sin objetivo. Eco lee el mundo fuera de los medios porque se han profesionalizado en el arte de engañar. En la TV observa que con tal de ser vista la gente va a comentar atrocidades, perversiones, ridiculeces o crímenes. Explica que Francisco es "un jesuita paraguayo" y se pregunta si "es el único en decir y hacer cosas de izquierda". Revisa libros, de "El guardián entre el centeno" a "Harry Potter". Ofrece técnicas para hacerse pasar por vidente. Despotrica contra las redes sociales. Y cientos de temas más. Incisivo, divertido. Como testamento del genial teórico, académico y narrador es una incitación a ser críticos de la sociedad en que vivimos.

Máximo Soto

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