11 de noviembre 2010 - 00:00

EE.UU. emite, dólar sube, Europa asusta

El dólar que durante la semana pasada llegó a costar 0,70 de euro subía el miércoles a 0,73 de euro. Es un alza mayor que el 4% en pocos días. Nada despreciable. ¿Cómo es posible que el dólar suba cuando Estados Unidos ha puesto en marcha una nueva y masiva emisión monetaria -de u$s 600.000 millones- para financiar su gigantesco déficit fiscal, que ha merecido la crítica de los principales estadistas del mundo? No sube el dólar lo que ocurre, como dijo claramente Nouriel Roubini -el economista que anticipó la crisis financiera iniciada a mediados de 2007- «la quiebra de los países periféricos de la zona euro es inevitable». Y hablar de países periféricos de la zona euro es en primer lugar Irlanda, desde ya que Grecia, pero también Portugal y por qué no España e Italia. Por ahora la suba del riesgo-país que muestran estas economías es un indicador de problemas en ascenso.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble, señaló que los gobiernos europeos están trabajando en los detalles de un nuevo mecanismo de crisis que incluye el default para los países de la zona que entren en insolvencia. El lunes pasado en el Der Spigel señaló: «La Unión Europea no fue fundada para crear riqueza para los inversores financieros. Imagino un proceso en dos etapas. Si un país está teniendo dificultades financieras, la Unión Europea pondrá en marcha un programa de austeridad y reestructuración, como lo hizo en Grecia. En una primera etapa, los vencimientos de los bonos en esta fase crítica podrían extenderse. Si eso no ayuda, en un segundo paso, los inversores privados tendrán que aceptar una rebaja en sus pretensiones». Este mecanismo se aplicaría en principio sólo a la «deuda nueva», pero las consecuencias de incorporar los mecanismos de reprogramación de vencimientos y quita dentro de la eurozona pone en marcha un proceso de fuga de inversiones de graves consecuencias como lo señaló el presidente del Banco Central Europeo Jean- Claude Trichet. En definitiva ahora está más claro que cuando estalló hace unos meses la crisis griega, no es que subió el dólar sino que bajó el euro.

La reunión del G-20 se inicia hoy en un escenario de problemas de tal magnitud que ya hacen irrisorio el planteo de Estados Unidos en la reunión preparatoria del evento realizada hace tres semanas con la participación de los ministros de Economía de los países que lo integran. De ese encuentro sólo había quedado en claro el rechazo a la propuesta del secretario del Tesoro, Timothy Geithner, que planteó exigir un ajuste cambiario a los países que tengan elevado superávit en su sector externo. Un planteo que por lo unilateral de poco serviría.

Reformas

El problema de la abusiva expansión de la deuda pública y privada, que estalló en la crisis subprime hace cuatro años, y que reaparece hoy a través de la crisis de la deuda pública en los países más débiles de Europa, pero que está provocando el derrumbe de las monedas líderes y recreando la explosión del precio de las materias primas, exigirá reformas que desde ya van mucho más allá de lo que en 1944 fue Bretton Woods.

Nicolas Sarkozy se propone plantear ahora en Corea temas como «la reforma del sistema financiero», «el freno a la volatilidad excesiva de los precios de las materias primas, especialmente en productos agrícolas y productos de la energía», y «la reforma de la gobernanza mundial» hoy articulada por la ONU, actuando además de mediador entre China y Estados Unidos, los dos grandes contendientes de la guerra de divisas siendo precisamente ambas las mayores economías del mundo.

El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, acaba de lanzar una propuesta para contener la guerra de divisas: recuperando el patrón oro. Pero ayer aclaró que no busca regresar al siglo XIX, y que la economía mundial se está moviendo hacia un «Bretton Woods III», como denominó al sucesor del actual sistema monetario de tipos cambiarios flotantes establecido después de la crisis de 1971 cuando se impuso la inconvertibilidad del dólar en oro. Es mejor para los gobiernos implicados reconocerlo y empezar a pensar de qué forma quieren cambiar las normas», agregó el presidente del BM.

Por su parte Lula piensa hablar fuerte de la necesidad de establecer nuevos mecanismos de control del sistema monetario internacional y reformas profundas, ya que considera que Brasil es la principal víctima de la guerra de divisas.

Ya está claro que no hay soluciones fáciles a la vista. El comportamiento de los mercados en estos días reflejan que la reactivación de la economía mundial no va a llegar de la mano de la emisión espuria de dinero, aunque sean dólares. Será muy difícil que la cumbre del G-20 que empieza hoy pueda comenzar a implementar los cambios estructurales que se necesitan para salir del pantano. Pero si hay voluntad política de arreglar las cosas, por lo menos quedará en claro que será necesario encarar reformas estructurales en la economía mundial.

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