Poco después de que Baltimore ardiera a causa de la muerte de un joven negro a manos de la Policía y mientras miles de agentes y miembros de la militar Guardia Nacional se desplegaban por sus calles, las autoridades ponían en marcha modos más discretos de control.
Al menos dos aviones de vigilancia, con capacidad de utilizar tecnología de espionaje de última generación, sobrevolaron la ciudad varios días en secreto y siempre bajo la protección de la noche. Uno de ellos, un Cessna de hélice, estaba registrado a nombre de NG Research, una empresa casi imposible de rastrear, y otro, con motor a reacción, ni siquiera mostraba número de identificación en las web que compilan información pública de radares.
Cuando el viernes pasado le preguntaron a la nueva fiscal general del país, Loretta Lynch, sobre esos vuelos, la funcionaria responsable de las agencias policiales federales, entre ellas el FBI, esquivó hábilmente la pregunta. "Alguien me lo comentó. ¿Que si volamos drones sobre Baltimore? Y yo pensé: no tenemos ningún 'dron'", explicó cambiando el sentido de la pregunta.
Según una investigación profundizada por el diario The Washington Post, al menos una avioneta ligera y otra de mayor tamaño, ambas tripuladas, volaron varios días en círculos sobre Baltimore.
La Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU) solicitó información sobre estos métodos de vigilancia, que se realizan en el más absoluto secreto y de los que desconoce su uso y justificación. Nathan Wessler, abogado y experto sobre privacidad de ACLU, aseguró que el temor es que estas técnicas, más que ayudar a la lucha contra el crimen, "tengan un efecto disuasorio en el derecho a manifestarse" al dejar claro que el "Gran Hermano" está vigilando.
Estos aviones pueden llevar cámaras infrarrojas de alta resolución y grabar lo que sucede en un amplio radio, multiplicando el alcance de lo que hasta ahora hacían los helicópteros de policía. El FBI reconoció haber ayudado a la Policía de Baltimore con estos aviones para "proveer imágenes aéreas de posible actividad criminal". Wessler añadió que, hasta donde se conoce, esa tecnología de grabación de alta resolución puede servir de "máquina del tiempo" y permitir a las autoridades revisar posteriormente los movimientos de personas y vehículos, "hasta saber si un individuo entró o salió de cierto edificio".
Además, un dirigible de vigilancia, de los utilizados en la guerra de Irak y uno de los más sofisticados sistemas de seguimiento de personas que existen, sobrevolaba la ciudad. A estos sistemas se suman otros nuevos métodos de control de protestas, como el uso de ondas sónicas para ahuyentar a manifestantes (ya usada en Baltimore), que permiten adelantar cómo serán las protestas del futuro.
| Agencia EFE |


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