El creador del millonario imperio de la fantasía fue también un hombre discutido. Colaboró con el macartismo y chocó siempre con sus empleados.
Walt Disney. Murió el 15 de diciembre de 1966, y aún hoy subsiste el mito urbano de que su cuerpo fue criogenizado a la espera de una cura.
Los Angeles - A través de ciclos, ediciones especiales de sus films, exposiciones y abundante merchandising, se amontonan en estos días en los Estados Unidos los homenajes a Walter Elias "Walt" Disney, de cuya muerte se cumple hoy medio siglo. Disney fue un pionero en su arte pero a la vez un hombre fuertemente cuestionado por sus posturas y actos políticos, y su muerte estuvo envuelta en la falsa leyenda de que había sido criogenizado. Dicho mito urbano, en el que 50 años después todavía creen algunos, sostenía que su familia había decidido congelar su cuerpo a la espera de que los avances científicos pudieran encontrar una cura para su cáncer. Algunos fueron más lejos y aseguraron que sólo se había congelado su cabeza. En realidad, su cuerpo fue incinerado ya que, aunque alguna vez había hablado a favor de la criogenización, nunca lo dejó por escrito, por lo que su familia ni se lo planteó. En 1966 Disney recibió la noticia de que tenía un cáncer en el pulmón izquierdo cuya metástasis ya estaba dando signos de haber irrumpido, a través del sistema nervioso, en el cerebro, y pocos meses después, cuando ya todo era irremediable, sufrió un paro cardíaco.
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Nacido en Chicago, Illinois, el 5 de diciembre de 1901, hijo de granjeros de origen irlandés, en su infancia tuvo que trabajar como canillita y así ayudar a su familia, hasta que pudo retomar sus estudios e incorporó los de arte. A los 15 años, Walt seguía vendiendo diarios y baratijas en trenes; el gran salto ocurriría gracias a su habilidad para dibujar. Todavía adolescente, durante la Primera Guerra Mundial logró alistarse para el combate pero llegó a Alemania justo en el momento del armisticio, no obstante se quedó en Europa. En Francia manejó ambulancias, cayó en el vicio del cigarrillo (fue un fumador empedernido toda su vida), regresó más tarde a Kansas, comenzó a diseñar avisos publicitarios y se unió a Ub Iwerks, con quien fundó su primera y fallida empresa, trabajó para terceros y volvió a insistir con la independencia produciendo cortos según cuentos clásicos; tras fracasar con una versión de "Alicia en el país de las maravillas", partió a California.
Finalmente asociado con su hermano Roy, produjo films con actores combinados con animaciones, y en 1927 tras respaldar a Iwerks en el conejo Oswald, la Universal le hizo una mala jugada, perdió el copyright y junto a su socio creó el ratón Mortimer que poco después se conocería como Mickey. La respuesta internacional fue más allá del ratón, y en 1937 presentó "Blancanieves y los siete enanitos", que costó 1,5 millón de dólares y sólo entonces recaudó más de 8 millones (unos 100 millones actuales), a la que siguieron otras obras maestras como "Pinocho" y en especial "Fantasía", que obtuvo un Oscar, y donde empleó el concurso de música clásica (es legendaria esa frase que se le atribuye: "Vamos a hacer famoso al tal Igor Stravinsky", aludiendo a los pocos conocimientos de cultura general que tenía).
El crecimiento logrado por Disney con la irrupción del cine sonoro fue exponencial, pero no se dio una correspondencia entre aquel éxito y la autoría, en verdad compartida, de esos logros y obviamente una participación de las ganancias más sustancial con sus empleados, por lo que surgieron los primeros conflictos gremiales desatados por su inflexibilidad a la hora de negociar salarios, y mucho menos utilidades. Estos sucesivos choques, retrocesos, y una huelga de dos meses en 1941 que atribuyó a una campaña comunista en su contra, deterioraron la imagen de la empresa en su conjunto, y expusieron a Disney a recibir numerosas críticas, que siempre trató de esquivar; incluso las de color político, que resurgirían una década después.
Después del estreno de "Dumbo", la Segunda Guerra Mundial sorprendió a Disney en el que podría haber sido su mejor momento, y aprovechando aquella capacidad ociosa armó una verdadera maquinaria propagandística, que llegó a producir cortos de animación que, vistos hoy, provocan escalofríos por la oscuridad de sus contenidos bélicos, con personajes muchas veces siniestros.
En 1942 y con Europa todavía bajo conflicto, apostó por la política del "buen vecino" en América latina al producir "Saludos amigos" y, al finalizar la guerra, "Los tres caballeros", "Canción del Sur" así como versiones de "La leyenda del jinete sin cabeza" y "El viento en los sauces", que no obstante su maestría en el arte de la animación, por su oscuridad no lograron alcanzar las expectativas. Al finalizar la década del 40 y tras "Bambi", Disney se volcó a films con actores y series para TV, como "La isla del tesoro", además de "La Cenicienta", "Alicia en el País de las Maravillas" y "Peter Pan", y volvió a la carga con la idea de levantar un enorme parque de diversiones temático con sus personajes en Anaheim, que fue posible con la reconstrucción de posguerra, que cambió los consumos del público infantil y de sus padres, que se inauguraría en 1955 como Disneylandia.
Durante el macarthismo, Disney colaboró en los procesos anticomunistas, denunciando a integrantes de sus planteles, y al ver reducidos sus planteles de colaboradores permanentes en 1956 dejó de hacer cortometrajes animados, pero no así ocasionales largos, como "La noche de las narices frías", "La bella durmiente", "La espada en la piedra", y en 1964 la versión cantada y bailada de "Mary Poppins", y de paso anunció la construcción de Disneyworld.
Para el universo del marketing, Disney no murió, dejó de ser Walt para convertirse en una marca registrada, la que llevan todo tipo de producciones audiovisuales para los formatos que existentes, todo tipo de plataformas, productos y negocios, comprando firmas que le hacían competencia (como Pixar o la franquicia de "Star Wars"). sin embargo para varias generaciones lo fue, y lo seguirá siendo, parte de la memoria.
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