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El adiós a un artista que parecía inmortal
David Bowie, con su incorporación del pop al rock y la creación de lo que se llamó el “glam rock”, marcó de manera indeleble la estética de finales del siglo XX.
Parecía un auténtico inmortal, como el vampiro de "El ansia" ("The Hunger") dirigida por Tony Scott en 1983, uno de sus mejores papeles en cine. El principio del film era impactante con la pareja de vampiros formada por Bowie y Catherine Deneuve seduciendo dos de sus víctimas en un club punk (donde la banda Bauhaus tocaba "Bela Lugosi's dead"). Pero los vampiros también mueren, y lo mejor del film era la repentina celeridad del envejecimiento y la muerte de su personaje. Luego Deneuve se dedicaba a vampirizar a Susan Sarandon y la película caía en picada.
Su carrera como actor que habia empezado mucho antes, y para Bowie era algo casi tan importante como la música, pero en la que no tuvo el mismo éxito ni reconocimiento. Luego de algunos cortos más o menos experimentales, y algunas veces un poco amateurs, su masividad como astro pop lo llevó directamente a papeles protagónicos en dos películas bastante audaces por distintos motivos. "El hombre que cayó a la Tierra" ("The Man who fell to Earth", 1976) fue pensada por el director Nicolas Roeg casi a medida de la fama del alter ego de Ziggy Stardust. En ella, Bowie era un marciano que venía a nuestro planeta a buscar agua para salvar el suyo, se convertía en un magnate tecnológico, tenia sexo alienígena con Candy Clark (en escenas cortadas por la censura argentina de la dictadura) y se confundía igual que el público con la vanguardista y un poco pretenciosa narrativa del director, que como casi todo ex director de fotografía estaba más preocupado por las imágenes que por el guión.
La película de Roeg era de todos modos bastante buena, pero dependía más que nada del carisma del protagonista. En cambio la siguiente "Sólo un gigoló ("Schöner Gigolo, armer Gigolo", 1978), dirigida por el actor David Hemmings, fue un auténtico fracaso, a pesar del morbo que puede provocar ver a Bowie rodeado por divas como Kim Novak, Sidney Rome y hasta la mismísima Marlene Dietrich.
Más razonable y cuidada era la demasiado seria "Furyo" ("Merry Christmas Mr Lawrence", 1983) del director de culto Nagisa Oshima, con Bowie como prisionero de guerra del ejercito japonés y sometido a los aberrantes caprichos de Ryuchi Sakamoto. Los fans de este film aseguran que la actuación de Bowie es brillante. Pero el éxito en la música por default fue provocando que, en general, sus papeles fueran derivando en otros menos importantes, o directamente cameos. No sin momentos notables, especialmente en lo relacionado con villanos, como en "Laberinto" ("Labrynth") de Jim Henson, "Fuga al amanecer" ("Into the night") de John Landis, donde se lo veía con un original bigotito, y nada menos que en "La última tentación de Cristo" ("Last temptation to Christ") en la que Scorsese lo eligió para hacer de Poncio Pilatos. Pero la película en la que Bowie brilló por su histrionismo como superastro pop es anterior a todas éstas: "Ziggy Stardust and the Spiders from Mars", dirigida por D.A. Pennebaker en 1974.
Mucho antes de volverse un artista masivo con hits como "Let's Dance" y "China Girl", de cotizar acciones en la Bolsa y de estar casado con la supermodelo Iman, Bowie fue un músico de culto que llevó a los límites la estética del glam rock de comienzos de los 70. Personificando a su alter ego Ziggy Stardust, una especie de extraterrestre de sexualidad ambigua, pelo rojo y cara hipermaquillada, Bowie cambió para siempre la estética y el sonido del rock & roll con temas como "Space Oddity", "Changes", Rock 'n' Roll Suicide", "Sufraggette City" y "Hang to Yourself", además de un excelente cover de "Velvet Underground", "White light/white heat").
D.A Pennebaker, el mítico realizador del film de Bob Dylan "Don't Look Back", fue convocado en 1973 para registrar el último concierto de la gira Ziggy Stardust & The Spiders From Mars. El proyecto era un tanto impersonal, ya que en realidad fue un encargo que se le hizo a Pennebaker para probar un formato nuevo, el laser disc, primitivamente conocido como video-disc, que unos años después salió al mercado justo antes que el ya también perimido VHS, que lo eclipsó como producto para el mercado del home video. Exactamente al contrario que en "Don't Look Back", Pennebaker hizo un trabajo de documental muy convencional, dedicándose casi exclusivamente a la performance de Bowie, salvo un pequeño paso por el maquillaje de Ziggy en su camarín (donde también aparece su por entonces esposa Angie, la de la famosa canción de los Rolling Stones), y unos pocos comentarios de fans en la puerta del teatro, además de un breve encuentro con Ringo Starr.
Probablemente debido a desprolijidades de sonido del show, que quedaron registradas en la película, en un primer momento Bowie no quiso que se vea, y recién permitió un breve estreno internacional en 1983. Distintas remasterizaciones mejoraron la imagen y sobre todo el sonido, pero aun visto en versiones anteriores, este film siempre será esencial para todos los fans de David Bowie y la era del glam rock.



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