- ámbito
- Edición Impresa
“El año siguiente”: abulia a la parisiense
Anaïs Demoustier es la adolescente abúlica de «El año siguiente», y Ariane Ascaride, su animosa madre, que hasta tiene el entusiasmo de mostrarse desnuda en una
escena de sexo.
«El año siguiente» (L'année suivante, Francia, 2006, habl. en francés). Guión y dir.: I. Czajka. Int.: A. Ascaride, A. Demoustier, P. Catalifo, B. Le Coq, C. Traoré.
«A tu edad me hubiera llevado el mundo por delante», le recrimina la madre a la hija adolescente, poco animosa, casi abúlica, aún antes de la reciente muerte de su padre. «No llegaste muy lejos», le replica la hija a la madre, con un sarcasmo de inesperada energía. Esa es una de las pocas escenas del film en que ambas mujeres logran comunicarse, y lo hacen a los manotazos. Según infidencias, esa escena la dirigió el productor Serge Duveau, o la hizo dirigir por el asistente de un director de películas de acción.
Todo lo demás, donde predominan la atonía y la distancia emotiva, lo dirigió la debutante Isabelle Czajka al gusto de ella y de cierta tendencia de autores que parecen tenerle asco a la sangre en las venas y a los espectadores en las butacas. Lo suyo es el apagado y estirado retrato de una jovencita poco animosa del poco atractivo conurbano parisiense, según ella lo ve, y lo pinta. Pero cabe reconocer, eso sí, que sabe lo que pinta. Por ejemplo, el imponente cartel de una cadena de supermercados como un símbolo indiferente sobre el cementerio donde nuestra jovencita está despidiendo a su padre. O un recuerdo de infancia, a cocochito del padre, igual que ella ahora lleva a la hermanita de una amiga. Eso fue durante un picnic del PCF, no se dice pero parece que los padres entonces soñaban con cambiar la sociedad.
Pobres sueños
Lo de ahora, es en el local de una cadena de comidas rápidas, la amiga es inmigrante malí, y parece que sus padres sueñan con cambiar de sociedad, pero no demasiado. Nadie sueña gran cosa en esta historia, y menos la jovencita, que cuanto mucho se imagina como empleada de mostrador.
Sólo la madre tiene ganas de moverse un poco y seguir disfrutando. Su intérprete es la marsellesa Ariane Ascaride, la protagonista de «Marius y Jeannette», «A todo corazón», y tantas otras obras de sincera emoción hechas con su marido, el director Robert Guédiguian. Veterana, acá hasta tiene el entusiasmo de hacer una escena de sexo, y mostrarse en desnudo frontal. Es de otra generación.


Dejá tu comentario