2 de diciembre 2009 - 00:00

El dolor de ya no ser

Nadal no le encuentra la vuelta al circuito. Sólo la obtención de la Copa Davis podrá levantar su moral.
Nadal no le encuentra la vuelta al circuito. Sólo la obtención de la Copa Davis podrá levantar su moral.
El Barclays ATP World Tour Finals pintó con exactitud la realidad que vive Rafael Nadal. El español no logró ganarles siquiera un set ni al sueco Robin Söderling, ni al ruso Nikolay Davydenko ni al serbio Novak Djokovic y, en consecuencia, cerró una temporada con más sinsabores que alegrías. Queda la sensación de que jamás pudo reinsertarse en el circuito con la firmeza del primer semestre. Las lesiones en las rodillas y en el abdomen mellaron su físico, el mismo que en otra etapa era foco de todas las miradas por potencia y rendimiento, que lo catapultaron como número uno.

«En Londres, no jugué muy bien. La cancha no ayudaba, pero hay que ser realistas y saber que no estuve a mi mejor nivel, y para jugar contra los rivales que tuve, o juegas al mejor nivel o es prácticamente imposible ganar», señaló con autocrítica.

De todos modos, el número dos del mundo tendrá una oportunidad única para levantar su alicaída moral. Desde este viernes y hasta el domingo, España jugará la final de la Copa Davis ante la República Checa, en Barcelona, con la misión de defender el título que le ganó el año pasado a la Argentina, en Mar Del Plata.

Si bien Nadal no estuvo en aquella ocasión, ahora se le presenta la oportunidad para terminar el 2009 lo mejor posible. «Será un partido complicado, pero estoy feliz por poder ayudar al equipo para que retenga la Copa», afirmó el manacorí. Y agregó: «Estoy trabajando duro para jugar lo mejor posible sobre polvo de ladrillo».

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