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El dueño de Rosario
Hernán Encina festeja con toda su emoción levantando los brazos, ante la bronca de Gabriel Heinze y compañía. Rosario Central le ganó el clásico a Newell’s por 2 a 1.
Rosario Central se quedó con el triunfo, pero pudo haber sido empate y también hubiera sido justo.
Lo mejor del partido fueron los primeros 30 minutos, donde se marcaron los tres goles y hubo un par de situaciones muy claras perdidas.
Allí Central y Newell's cambiaron "golpe por golpe" con dos boxeadores que confiaban más en su fuerza, que en su técnica.
Central se puso en ventaja a los 11 minutos con un cabezazo de Alejandro Donatti, pero la alegría duró sólo cuatro minutos, cuando Maximiliano Rodríguez logró el empate, con un remate corto, luego de un rebote en un poste.
Newell's pudo ponerse en ventaja, pero Casco y Maxi Rodríguez no aprovecharon sus oportunidades, y sí lo hizo el "Sapito" Encina, quien aprovechó una jugada con varios rebotes para derrotar a Guzmán.
Después Central se armó para aguantar el resultado y circular la pelota con Encina y Nery Domínguez como cerebros, y Newell's buscó mucho, pero encontró poco, por falta de poder ofensivo y sólo inquietó con las mandadas por izquierda de Milton Casco.
El técnico Berti demoró demasiado el ingreso de David Trezeguet por un inexpresivo Fabián Muñoz, que se nota mucho que no siente la posición de centrodelantero.
Central ganó el clásico ante su gente, luego de tres años en el Nacional B y se afirma en primera, luego de un flojo comienzo, pero Newell's sigue siendo el único puntero del torneo.


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