7 de mayo 2019 - 00:00

El exabogado del presidente entró a la cárcel en medio de amenazas de delación

Nueva York - Tras dramáticas apelaciones y testimonios en el Congreso, el exabogado de Donald Trump, Michael Cohen, ingresó ayer a la cárcel para cumplir una sentencia que considera injusta porque asegura que se limitó a obedecer órdenes de quien era su jefe.

“Todavía queda mucho por decir. Y espero con ansias el día en que pueda compartir la verdad”, dijo a la prensa Cohen, de 52 años, al salir de su residencia en Manhattan para dirigirse a la prisión federal de Otisville, Nueva York, a donde ingresó poco antes del mediodía local.

Cohen fue condenado a tres años de prisión en diciembre, después de admitir que había pagado dinero en secreto durante las elecciones de 2016 a dos mujeres que dijeron haber mantenido relaciones sexuales con Trump, además de haber cometido fraude fiscal y haber mentido al Congreso.

Sentencia

El abogado había esperado hasta último momento que su sentencia se redujera, ofreciendo información a los investigadores que podría comprometer a Trump y a su familia, incluso sobre la presunta injerencia rusa en las elecciones de 2016.

Pero aun si el fiscal especial Robert Mueller hizo referencia a Cohen en más de cien oportunidades en su informe sobre el “caso ruso”, la Justicia no cambió su fallo sobre el exabogado del presidente.

Hijo de un sobreviviente del Holocausto y de una enfermera, Cohen se convirtió en uno de los ayudantes más cercanos del presidente en ser encarcelado por un período considerable, después de que Paul Manafort, exdirector de la campaña de Trump, fuera condenado a más de siete años de prisión.

Cohen trabajó para la Organización Trump durante una década e insiste en que todos los actos que le son reprochados se produjeron a instancias del actual presidente, de quien afirma que estaría dispuesto a aferrarse al poder incluso si pierde su apuesta a un segundo mandato en 2020.

Agencias AFP y Reuters

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