El funeral del exgobernador de Pernambuco se convirtió en un encuentro de todas las fuerzas de la política brasileña, con la presencia en el Palacio de las Princesas (sede del Gobierno estatal) de Rousseff -quien llegó acompañada de varios de sus ministros-; su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva; el hasta ahora principal candidato opositor, Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB); y la compañera de fórmula de Campos, la ecologista Marina Silva, quien será confirmada como postulante a la Presidencia en reemplazo del fallecido.
Un momento de tensión se vivió cuando la mandataria ingresó al recinto y fue abucheada. Los silbidos y gritos, no obstante, fueron rápidamente apagados por aplausos de miles de personas que concurrieron a honrar la memoria del líder muerto el miércoles pasado al caer el jet en el que viajaba hacia San Pablo.
Unas 160.000 personas pasaron delante del féretro del exgobernador socialista y un total de 250 policías fueron movilizados para garantizar la seguridad de la ceremonia religiosa.
Las honras fúnebres a Campos, que comenzaron en la noche del sábado cuando sus restos llegaron a Recife, se convirtieron en un gran acto político, el primero de la campaña de la declarada heredera del fallecido líder socialista, Marina Silva, quien sería oficializada como candidata presidencial por el PSB pasado mañana (ver página 15).
"Sepultado nuestro líder, el PSB abre el proceso de consultas para la construcción de la alternativa política consensuada a ser adoptada por su Ejecutiva Nacional, instancia del partido adecuada para las decisiones de esa magnitud", afirmó ayer el presidente de la formación, Roberto Amaral, en un comunicado. Agregó que las primeras personas en ser consultadas serán la viuda de Campos, Renata (mencionada por la prensa como probable candidata a la Vicepresidencia); Silva, y los demás partidos que integran la coalición.
El camión del cuerpo de bomberos que transportó el féretro llevaba grabada la frase "No vamos a desistir de Brasil", la última pronunciada por el exgobernador en la entrevista que concedió en víspera de su muerte y que fue presentada por su partido como un "testamento político". Además, al recibir el ataúd, los hijos de Campos vestían una remera amarilla con la misma frase estampada, en un triste momento de luto que usaron también para enviar un mensaje político.
"Perdimos un líder, uno de los mejores gobernadores que haya tenido Pernambuco", dijo Luiza Silva, de 58 años, que criticó la presencia de los rivales políticos de Campos en el funeral.
La más destacada fue la de Lula da Silva, que rompió en llanto al abrazar a Renata, la viuda de Campos -quien fue ministro y cercano aliado en su Gobierno-, y alzó al menor de los cinco hijos durante toda la ceremonia. Luego, el hermano del fallecido dirigente, Antonio Campos, resaltó la amistad entre su familia y el exmandatario por encima de diferencias políticas.
"Tengo el sentido de responsabilidad y el compromiso impuesto por la pérdida de Campos", dijo la también exministra de Lula, quien no se privó de alguna sonrisa, en un indicio que de asumirá la candidatura.
Los observadores coincidieron en que la muerte de Campos, que estaba tercero en las encuestas para las elecciones de octubre con una intención de voto del 9%, cambiará drásticamente la carrera presidencial y podría catapultar a Marina Silva. Encuestadores creen que en el escenario actual podría superar o quedar empatada en segundo lugar con Neves, e incluso llegar al balotaje contra la presidenta Rousseff, favorita para los comicios en los que buscará su reelección.
| Agencias Brasil247, AFP, |
Reuters y EFE


Dejá tu comentario