13 de octubre 2010 - 00:00

El género terror no le salía bien a Dumas

El género terror no le salía bien a Dumas
Alejandro Dumas «Historia de un muerto contada por él mismo» (Bs.As., Planeta, 2010, 82 págs.) 

Fue el pionero del best seller. Y, acaso, el inventor de la industria de los libros de relatos populares. Publicó más de 300 obras de los más variados géneros (novela de aventuras, histórica, biográfica, de horror, infantil y juvenil, cuentos, teatro, de viajes), gracias a haber creado una fábrica para producirlos. Luego de sus primeros éxitos de venta -un vodevil y la novela histórica «Blanca de Beaulieu»- le llovieron pedidos de diarios para publicar sus novelas por entregas. Fue ahí que Alexandre inventó su fabrica de best sellers. Armó un estudio donde reunió colaboradores, y puso al frente al historiador Auguste Maquet. Daba las ideas, dictaba, escuchaba los aportes, leía lo escrito y armaba una versión final. Trabajaba como algunos productores hacen hoy para guionar telenovelas, o como según se rumorea hacen escribidores del tipo Tom Clancy. La fábrica Dumas produjo obras inolvidables como «Los hermanos Corso», «Los tres mosqueteros», «El conde de Montecristo», «El tulipán negro», y varias decenas de novelones merecidamente olvidados.

Dumas que tenía el talento de seducir al lector con sus historias, tambien debía tenerlo con las mujeres que fueron tan abundantes como sus libros, y le dieron más hijos de los que reconoció. Nieto de un marqués disoluto que se había casado con una esclava negra en Santo Domingo, hijo de un general que se dedicaba a cazar por la región de Picardía, Alexandre era tan mulato como nuestro Bernardino Rivadavia, lo que le debía otorgar un cautivante encanto exótico. Salió de una infancia pobre para, a partir de los 24 años, volverse rico y famoso, era imposible que no se jugara su fortuna en aventuras, azares y proyectos delirantes. Su vida es un formidable novela de la que apenas dejó unos momentáneos borradores («Mis memorias 1852-55»).

Si bien Dumas practicó en una veintena de libros la literatura gótica, fantástica y de terror, no llegó encontrarle la vuelta, y la «Historia de un muerto contada por él mismo», considerado un clásico de su pluma en la materia, lo demuestra. Trata de una reunión de amigos donde uno de ellos, médico, cuenta cómo luego de enamorarse perdidamente de una bella paciente, muere y es sacado de la tumba por Satán, que luego de decirle «¿No crees que de cuando en cuando soy capaz de hacer el bien?», le ofrecerá un reencuentro con su amada. La retórica decadente, la afectación cursi, la sensiblería, lo inverosímil de las situaciones y un final previsiblemente realista, confirman que jamás podrá colocarse junto a Mary Shelley, Bram Stoker, el Kipling de «La marca de la bestia», y el mejor Stephen King.

M.S.

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