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El Gobierno ya apura al Congreso para febrero

Cristina de Kirchner se fue del Gobierno dejándole a Macri (en ese momento aun no sabía que el regalo sería para él con la elección de por medio) la Ley de Emergencia Pública prorrogada por dos años más. Ese instrumento, más todos los superpoderes que tanto la expresidente como Néstor Kirchner se hicieron votar desde 2006 hasta ahora para manejar sin control algunos fondos presupuestarios, le alcanzarían a Macri para ajustar toda la reasignación de fondos que deberá hacer, pero no le sirven para solucionar otros temas como la negociación con los fondos buitre.
El cierre de un acuerdo con los holdouts, clave para un Gobierno que basa su estrategia en recuperar la confianza internacional sobre país, exige modificaciones en 3 leyes que establecieron el cerrojo, el levantamiento y el refuerzo a la imposibilidad de mejorar la oferta inicial a los bonistas que entraron al canje.
Las negociaciones en Nueva York con el mediador Dan Pollack en enero pueden acelerar que las sesiones vuelvan en febrero y no el 1 de marzo.
Esa negociación, entonces, exigirá votaciones y aunque la estrategia inicial de Cambiemos fue no mover el Congreso durante el verano, por lo menos hasta que se logre un principio de acuerdo con el peronismo tanto en el Senado como en Diputados que le permita Macri votar leyes.
El tema ya fue largamente debatido entre macristas y radicales. La idea es dejar pasar enero para recomponer fuerzas en Diputados y organizar una estrategia en el Senado. El jefe del bloque PRO, Nicolás Massot, ya habla públicamente de prioridades para el Congreso: "La reforma política es un tema central", dice, como también la modificación al IVA sobre los productos de la canasta básica para los sectores con necesidades básicas insatisfechas y el manejo de las retenciones.
Sobre las discusiones Massot cree que "en las que no generen tanto consenso se hará un debate previo.¿Hace cuanto que no vemos funcionarios del Gobierno explicando en comisión o en el recinto algunas medidas?", decía ayer.
El cordobés Mario Negri, jefe del interbloque Cambiemos, cree también que será difícil que haya sesiones extraordinarias en enero, pero que pensar en llegar a marzo con el Congreso sin movimiento es quizás demasiado. Hay otro punto que también puede apurar los tiempos. La primera ronda de negociación con los gobernadores el sábado pasado en la Residencia de Olivos fue un éxito para Macri.
La mayoría de los caciques salió de allí con la idea de que alguna mejora se llevarían para cada provincia de un Gobierno que necesita mantenerlos calmados.
A toda esa euforia, de todas formas, hay que pasarle un tamiz para bajar a la realidad. El problema del día a día de cada provincia está muy lejos de la utopía de una nueva Ley de Coparticipación Federal de Impuestos.
Macri necesitará refinanciar a cada provincia la deuda de ATN que es donde está hoy el cuello de botella más complicado de la caja diaria para aliviar la situación de los gobernadores en lo inmediato.
Esos Adelantos del Tesoro Nacional que los usaron en gran forma las provincias se de descuentan al mes siguiente del desembolso, por lo que el rojo de caja vuelve sistemáticamente.
Así en el horizonte se mezclan el DNU de Cristina de Kirchner declarado inconstitucional que repartía en provincias la detracción que antes se hacía hacia la ANSES y por otra parte la urgencia de vencimientos provinciales.
Este es un punto en el que Macri va a necesitar asistencia del Congreso en el corto plazo. Nada indica que por ahora cambie el anuncio que hizo Marcos Peña sobre la inexistencia de sesiones extraordinarias durante diciembre y enero, pero hay cambios en el Presupuesto nacional 2016 que algunos macristas prefieren que pasen por los recintos y no sólo por decretos de necesidad y urgencia de Macri.


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