25 de febrero 2016 - 00:00

El grito póstumo de Jorge Semprún sobre la tortura

El libro póstumo de  Semprún  aborda las torturas a las que fue sometido por la Gestapo.
El libro póstumo de Semprún aborda las torturas a las que fue sometido por la Gestapo.
 Madrid - Cuando faltan pocos meses para que se cumplan cinco años de la muerte de Jorge Semprún, sale a la calle su libro póstumo, "Ejercicios de supervivencia", una conmovedora narración en la que abordó, por primera vez, el tema de las torturas a las que fue sometido por la Gestapo.

Publicado por Tusquets, el libro, que estará en la venta en marzo en Latinoamérica, se complementa con un prólogo escrito por Mario Vargas Llosa.

En "Ejercicios de supervivencia", un texto breve de 133 páginas, el escritor y exministro de Cultura de España, que trabajó en la clandestinidad en el franquismo con el nombre de Federico Sánchez, reflexiona sobre la importancia de la fraternidad y el valor de la solidaridad frente a la injusticia y la tiranía.

"Ejercicios de supervivencia" es un libro que Semprún (Madrid, 1923) estaba escribiendo hasta su muerte en su casa de la rue de l'Universite de París, el 7 de junio de 2011.

Tras exiliarse con su familia en París al final de la Guerra Civil, se enroló en la resistencia francesa contra la ocupación nazi y por ello fue detenido e internado en el campo de concentración de Buchenwald.

En este libro -que el autor de "Autobiografía de Federico Sánchez" entendía como el inicio de "un ciclo autobiográfico, definitivo y sistemático"- Semprún volvió a hacer memoria, pero para buscar a aquel joven, exiliado en París, y que en 1943, por ser miembro de la Resistencia francesa es detenido y torturado por la Gestapo.

En "Ejercicios de supervivencia", el intelectual relata por primera vez el catálogo de horrores a los que él, delatado por un infiltrado, y otros, fueron sometidos por los nazis, antes de acabar deportados en el campo de concentración de Buchenwald.

"El tipo hacia el que me había vuelto tenía ya la pistola en la mano, y una gruesa automática de nueve milímetros, a primera vista. Durante una fracción de segundo, me evadí de la realidad, me pareció ver la escena como si estuviera en el cine. Estaba en el cine, veía una película policial y aquel tipo al que tenía delante de mí iba a disparar, iba a apretar el gatillo de su Parabellum", escribe Semprún.

Vargas Llosa, en el prólogo, da detalles de la pesadilla que sufrió Semprún (a quien describe como "un héroe discreto"): "La inmersión de las aguas heladas en una bañera llena de basuras y excrementos; la privación de sueños; las uñas arrancadas; el crujir de los huesos del esqueleto al ser colgado del techo de los talones amarrados a sus manos; las descargas eléctricas y las palizas salvajes en las que el desmayo resultaba una liberación".

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