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El jazz llevó las de ganar en la música popular 2015
Izquierda, Abel Pintos, logra sostener una atención en el público que hace rato no se veía para un artista local. Derecha, Mariano Loiácono, uno de los referentes de las nuevas generaciones en jazz.
Así, por caso, podría decirse que el jazz fue el género que tuvo una presencia más fuerte en el panorama del año que concluye. Basta ver la constante presencia de artistas argentinos en los diferentes clubes de música, fundamentalmente de Buenos Aires, que han ido confirmando un estilo autóctono dentro de esta música nacida en los Estados Unidos.
Hay una camada nueva de instrumentistas y cantantes jóvenes que dan cuenta de esa vitalidad; podríamos citar, por ejemplo, a Francisco Lo Vuolo, Mariano Loiácono -que acaba de publicar el excelente álbum "Black Soul"-, Paula Shocron, Hernán Jacinto, Georgina Díaz, Barbie Martínez o los ya más consagrados Roxana Amed, Luis Nacht, Ernesto Jodos, Juan Cruz de Urquiza u Oscar Giunta, entre muchos otros. Pero además, 2015 trajo una nutrida cantidad de figuras al país: el trompetista Wynton Marsalis con su orquesta Jazz at Lincoln Center y su hermano el saxofonista Branford Marsalis -ambos en el Colón-, Craig Taborn, Danilo Pérez, Gonzalo Rubalcaba, Frank Gambale, Peter Bernstein, Sakoto Fuji, Manuel Rocheman, etc.
Claro que es importante aclarar que todos los mencionados llegaron auspiciados por distintos estamentos públicos: el ya tradicional festival de jazz de la ciudad, el ciclo de pianistas en el Centro Cultural Kirchner o salas públicas porteñas como las del Colón o la Usina del Arte.
En la producción privada, y sin ser ésta una temporada para el recuerdo, la mayor atención y la mejor respuesta del público la obtuvieron, como siempre, el pop, el rock en sus diferentes estilos y los artistas latinos. Foo Fighters sobre el comienzo del año en el estadio Único de La Plata, Albert Hammond, Ringo Starr, Slash, Steve Hackett, Kiss, Pearl Jam, Yngwie Malmsteen, Laurie Anderson, Sinnead O'Connor, Faith No More, Billy Cobham, Robben Ford, Stanley Clarke, Ute Lemper, Manu Chao, Scott Henderson, Queen con la voz de Adam Lambert, Molotov y Morrisey fueron algunos de los más destacados visitantes del grupo sajón.
Los iberoamericanos tuvieron también su lista de figurones: Joan Manuel Serrat, Tomatito, Egberto Gismonti, Hugo Fattoruso, Chayanne, Los Van Van, Ismael Serrano, Cristian Castro, la residual Orquesta Buena Vista Social Club con Omara Portuondo; Patxi Andión, Jorge Drexler, José Vélez, Lila Downs, Romeo Santos, Enrique Iglesias, Franco De Vita, Juanes, Raphael, Luis Miguel o Ricardo Arjona fueron algunos de ellos.
Por el lado de los argentinos, el tango sigue mostrando una dinámica prometedora, sobre todo de la mano de compositores y directores de grupos, que en la suma conforma una buena esperanza a futuro pero que aún no ha terminado de cuajar en el gusto del público. Y como símbolo de esos artistas que buscan debería destacarse al muy interesante y aún muy joven- pianista, compositor y director Agustín Guerrero. Por lo demás, hay muchos artistas que se sostienen pero la sorpresa brilla por su ausencia. Fito Páez -que este año decidió recordar su excelente álbum "Giros"-, Divididos, Axel, Vicentico, la Mona Jiménez, Pedro Aznar, Valeria Lynch, Dancing Mood, Jairo, Tan Biónica, Luciano Pereyra, Jorge Rojas, Palito Ortega, el Chaqueño Palavecino, Ciro y los Persas, Soledad o Jorge Fandermole son algunos de los que han logrado destacarse, por trascendencia artística y/o por muy buenas convocatorias de público.
Dejamos para el final algunos nombres merecen una mención especial. Uno es del argentino Lisandro Aristimuño. Nacido en Viedma hace 37 años y ya con varios discos editados, ha podido convertirse en un fenómeno de masas, capaz de llenar varias veces el Luna Park y vender buena cantidad de discos, desde una variante de la canción pop que en general está asociada a espacios más pequeños.
Otro que rompió todas las marcas fue el bonaerense Abel Pintos. Del folklore de sus orígenes, cuando lo apadrinaba León Gieco y Mercedes Sosa era su referencia, al pop y a la balada romántica de hoy, este artista de Bahía Blanca logra sostener una atención en el público que hace rato no se veía para un artista local. Estadios y teatros de todo tamaño, récords de ventas en discos y tickets, un profesionalismo que ha madurado con los años y un carisma que lo pone al nivel de los mayores artistas internacionales, lo sostienen en lo alto de la pirámide del espectáculo en nuestro país.
Y por su significación artística, aunque hablamos de figuras ya muy conocidas y consagradas, la temporada que concluye tuvo algunos puntos especialmente altos: los brasileños Ney Matogrosso, Caetano Veloso y Gilberto Gil -estos dos últimos en un dúo memorable en el Luna Park-, el cubano Silvio Rodríguez y el cantante y guitarrista norteamericano ex Pink Floyd David Gilmour que actuó en el Hipódromo de San Isidro ya sobre el cierre del año.


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