6 de octubre 2016 - 00:00

El misterio Dickinson llega al cine

Cynthia Nixon. De la Miranda de “Sex and the city” a la insondable Emily Dickinson.
Cynthia Nixon. De la Miranda de “Sex and the city” a la insondable Emily Dickinson.
Emily Dickinson (1830-1886), pese a lo exiguo de su obra, es considerada una de las grandes poetas norteamericanas. Su coraje para escribir sedujo al cineasta británico Terence Davies, que se asomó a su convulso mundo interior en "A Quiet Passion".

"Me fascina su valor para continuar escribiendo, casi en total aislamiento", dijo Davies en el reciente Festival de San Sebastián, al que acudió acompañado de su protagonista, Cynthia Nixon, popular por su papel de Miranda en la serie "Sex and the City".

Davies y Nixon se conocieron hace años a raíz de un proyecto que nunca prosperó. El director de "Del tiempo y la ciudad" contó que mientras escribía el guión de "A Quiet Passion", que se proyectó ayer en el Festival de Cine de Nueva York, veía la cara de Nixon e inclusive veía capítulos de "Sex and the City" sin sonido, para estudiar su rostro.

"Sus expresiones eran las más auténticas", afirmó. La película sigue los pasos de Dickinson desde su adolescencia rebelde hasta su muerte, precedida de un progresivo y doloroso aislamiento del mundo exterior. En muchos sentidos, la muestra como una adelantada a su tiempo, independiente y feminista, aunque a la vez ligada a su familia y a la casa de sus padres, en Amherst, Massachusetts. "Tenía miedo del mundo y de los cambios. Pero el hecho de que haya vivido apartada no significa que no tenga una influencia emocional muy fuerte y profunda sobre el mundo", agregó.

Sus poemas, sostuvo, son meditaciones poderosas sobre la mortalidad y la fugacidad de la vida, pero también una celebración.

Nixon, que estuvo cuatro años preparando el papel, admite algún paralelismo entre este personaje y el de Miranda, ambas con una férrea dignidad y determinación. "Las dos son inteligentes y disciplinadas", dijo, "pero Miranda ha hecho carrera en un mundo de hombres, y tiene esa armadura masculina, mientras Emily es todo lo contrario, y ésa es una de las razones por las que los editores masculinos no respetaron su trabajo, porque era demasiado feminista y femenina".

"En el siglo XIX, en los Estados Unidos se imitaba la manera de hablar de los británicos", dijo el director. "Estas mujeres eran muy cultas, y en una sociedad que sólo les ofrecía libros y aprender, se lanzaban a ello. Pasaba lo mismo, en Inglaterra, con las hermanas Brontë. Eran mujeres inteligentes, divertidas y frágiles a la vez". Davies cuenta que descubrió la poesía de Dickinson cuando tenía 18 años. "Vi una serie de documentales con Claire Bloom, y me encantó. Después empecé a leer sus poemas, pero en aquella época yo era oficinista, no director de cine", recuerda. Hace cinco o seis años encadenó la relectura de sus poemas con seis biografías.

Nixon dice haber escuchado sus poemas desde niña. "Mi madre era una gran admiradora y teníamos en casa un disco de Julie Harris recitando, que poníamos constantemente", señala. Mientras Davies lamenta y se dice "conmovido" por la falta de reconocimiento que Dickinson tuvo en vida, Nixon plantea la posibilidad de que su obra no hubiese sido la misma de haber alcanzado la celebridad. "¿Habría sido feliz? ¿O quizá toda esa gente invadiendo su espacio la habría herido?", se pregunta, y menciona el ejemplo de Harper Lee, que nunca superó el éxito de "Matar a un ruiseñor".

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