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El Oscar cambia regla por planteo de Campanella
El planteo lo había hecho meses atrás Juan José Campanella, presidente de la Academia Argentina de Cine, y en ese momento la Academia de Hollywood aceptó sus consideraciones solo en carácter excepcional. En mayo último Verónica Calvo, secretaria técnica de la entidad local, desarrolló el tema con Torene Svitil, coordinadora de la premiación de los Oscar. El resultado, es que la semana pasada, atento «a la necesidad de adaptar las reglas técnicas de exhibición al conjunto de realidades de todos los países participantes», el Consejo Directivo de la Academia de Hollywood aprobó la medida: no es necesario estrenar en los formatos más elevados, para elevar una película al Oscar.
Eso sí, a la competencia por los Oscar todavía corresponde mandar copia en DCP o 35, así queda en igualdad de condiciones con las otras candidatas más pudientes. Otro detalle: para candidatearse, tiene que haberse exhibido por lo menos siete días seguidos en una sala comercial. Nada de tres días por semana en una salita cultural, como es costumbre en muchos casos, acá o en Groenlandia.
Con estas novedades, la Academia local empieza hoy la recopilación de datos de todas las películas nacionales estrenadas y para estrenar desde el 1° de octubre pasado al próximo 30 de setiembre. Al filo de esa fecha se hará la votación para elegir la representante nacional para el Oscar 2013.
No es ésta la primera vez en que un director argentino provoca cambios en los reglamentos de la Academia. Hace exactamente dos décadas, también lo hizo una picardía de Adolfo Aristarain, quien intentó hacer pasar por uruguaya su película «Un lugar en el mundo», y con esa nacionalidad fue preseleccionada entre las cinco nominadas a Mejor Film Extranjero. Aristarain hizo eso porque el Incaa, que en esa época era el organismo que decidía el film que enviaba la Argentina al Oscar, había elegido «El lado oscuro del corazón» de Eliseo Subiela (título que, a diferencia del de Aristarain, y conociendo la forma como premia Hollywood, no tenía chance alguna).
La jugada de Aristarain, sin embargo, quedó rápidamente al descubierto, ya que lo único de uruguayo que tenía «Un lugar en el mundo» era la nacionalidad del actor secundario Gastón Batyi y de la esposa del director, Kathy Saavedra, coguionista y vestuarista del film. La película fue descalificada, y sin reemplazo (aquel año sólo compitieron cuatro títulos). Sin embargo, al año siguiente la Academia decidió modificar su reglamento flexibilizando, en el caso de las coproducciones, el criterio de porcentajes de participación de cada uno de los coproductores para que un film represente a tal o cual país.

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