Será un encuentro histórico entre el primer papa latinoamericano y el primer presidente afroamericano de Estados Unidos.
"El Papa nos reta. Nos implora que nos brindemos a la gente, a las familias, a los pobres. Nos invita a detenernos y a reflexionar sobre la dignidad del hombre. Llego a Roma para escucharlo...", confesó Obama a Il Corriere della Sera. "El Pontífice expone ante nuestros ojos el riesgo de habituarnos a las desigualdades extremas hasta el punto de aceptarlas como algo normal", agregó en la entrevista 0bama.
El mandatario -explicó el embajador estadounidense ante la Santa Sede, Ken Hackett- suele ser citado en las conversaciones privadas en el Vaticano con más simpatía que la que le reservan los obispos de su país.
El papa Francisco el pasado septiembre alineó a las religiones del mundo contra una intervención armada en Siria, frenando a Obama que buscaba aliados.
Más allá del peso de los temas internos norteamericanos -como la libertad religiosa, aborto y anticoncepción- Jorge Bergoglio y Obama buscarán sintonizar sobre la gran diplomacia que apunta a la paz y la lucha contra la pobreza. Es la diplomacia que interesa al Sumo Pontífice y que puede servir a la imagen de Obama, reforzando su prestigio un tanto empañado.
El éxito del encuentro deberá medirse por el tiempo que pasarán juntos, por los gestos y por la química que logren. Algunos de los temas que tratarán se pueden prever: Siria y en general Medio Oriente, también a la luz del viaje papal de mayo a Tierra Santa y del esfuerzo de la diplomacia norteamericana para imprimir un vuelco al proceso de paz israelí-palestino. También Ucrania y la paz en Europa; África, pobreza y diálogo interreligioso; y la inmigración, cuestión central del pontificado de Francisco.
Obama podría hacer una invitación oficial al papa Francisco para visitar Estados Unidos en ocasión del Encuentro Mundial de las Familias previsto para septiembre.
| Agencias ANSA y EFE |

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