En el primer discurso oficial de su viaje a Corea del Sur, pronunciado ante las autoridades en el palacio presidencial de Seúl, el Sumo Pontífice afrontó el problema de la división de la península y del pueblo coreano en dos Estados, Norte y Sur, que se remonta a 1953. Corea del Norte, en tanto, disparó cinco cohetes hacia el mar en dos momentos distintos: tres de ellos poco antes de la llegada de Francisco y otros dos una vez aterrizado.
La herencia nacional de la gente de Corea ha sido puesta a prueba "durante años por violencia, persecuciones y guerra", pero los coreanos "no han perdido la esperanza de justicia, paz y unidad", señaló el Papa.
Su encuentro con las autoridades, unas 200 personas -entre ellas, la presidenta Park Geun-hye, miembros del Gobierno, de las instituciones de la república y una delegación del cuerpo diplomático-, tuvo lugar en el salón de recepciones del Palacio Presidencial, llamado Blue House, por el nombre del color de las tejas que cubren el edificio.
La reunión con las autoridades y con los obispos coreanos fue el encuentro clave ayer de la agenda de la primera jornada de Francisco en Corea del Sur, adonde llegó tras 11 horas de vuelo proveniente desde Roma.
| Agencias ANSA y DPA |

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