28 de marzo 2014 - 00:00

El Papa y Obama: buena química y un planteo contra el aborto

Barack Obama ya se había reunido con Benedicto XVI, pero el encuentro que mantuvo ayer con Francisco tuvo características más salientes. Hubo buena química entre ambos y coincidencias en temas socioeconómicos.
Barack Obama ya se había reunido con Benedicto XVI, pero el encuentro que mantuvo ayer con Francisco tuvo características más salientes. Hubo buena química entre ambos y coincidencias en temas socioeconómicos.
Ciudad del Vaticano - El papa Francisco y el presidente estadounidense, Barack Obama, mantuvieron un extenso encuentro ayer en el que conversaron sobre temas como la reforma migratoria y lucha contra el tráfico de personas, así como de políticas de la Casa Blanca que inquietan a la Santa Sede, entre ellas el aborto y la anticoncepción.

Tras saludarse con un apretón de manos, Obama dijo sonriendo a Francisco: "Es maravilloso conocerlo. Soy un gran admirador suyo", a lo que el Papa respondió en inglés: "Welcome Mr. President".

El mandatario estadounidense lució relajado y bromeó con el Sumo Pontífice durante la parte pública de su primera reunión, y en un momento dijo que no sabía cómo su esposa y sus hijas "lo aguantaban". Pero un comunicado del Vaticano, dado a conocer más tarde, indicó que el tramo privado del encuentro, que se prolongó por 50 minutos -veinte más de los que la Santa Sede suele dedicar a este tipo de audiencias- se desarrolló en un tono mucho más serio.

El texto señaló que Obama, quien fue acompañado por el secretario de Estado, John Kerry, fue informado respecto de las preocupaciones de la Iglesia Católica sobre "el ejercicio de los derechos a la libertad religiosa, a la vida y a la objeción de conciencia" en Estados Unidos. Este punto se refiere al mandato en el programa de salud, Obamacare, que requiere que los empleadores cubran el costo de la anticoncepción en los planes de seguros.

"Prometí seguir dialogando con la Conferencia de Obispos para asegurarnos de conseguir un balance apropiado", destacó el jefe de Estado después del encuentro.

No obstante, Francisco y Obama coincidieron en la necesidad de luchar contra el tráfico de seres humanos en el mundo y la importancia de una reforma migratoria.

Asimismo, intercambiaron opiniones sobres los conflictos actuales y manifestaron su deseo de que en las regiones en cuestión se respeten los derechos humanos y se consigan soluciones negociadas entre las partes enfrentadas.

"Nos concentramos en Medio Oriente, hacia donde el Papa tiene profundo interés, pero también en Siria, el Líbano y la persecución de los cristianos", detalló el presidente estadounidense.

Al término de la audiencia, Obama y el Papa procedieron al tradicional intercambio de regalos, en un ambiente distendido. El mandatario entregó al pontífice una caja fabricada con madera de la catedral más antigua de Estados Unidos llena de semillas provenientes del huerto de la Casa Blanca y se comprometió a donar otras semillas, que resultarán en toneladas de productos, a una organización benéfica estadounidense que el Papa elija.

Por su parte, Francisco le obsequió su primera exhortación apostólica, "Evangelii Gaudium" ("La alegría del Evangelio"), y un medallón en bronce que representa al "Ángel de la Paz" en bajo relieve. "Seguro que la voy a leer en el Despacho Oval cuando esté frustrado y espero que me tranquilice", afirmó Obama.

En otro momento durante la audiencia, luego de que la delegación se sentó y se tomaron fotografías, Obama le dijo al traductor del Papa: "Su Santidad es la única persona que tiene que soportar más protocolo que yo".

Al despedirse, se estrecharon largamente la mano y el mandatario estadounidense le pidió que rezase por él y por su familia.

El propio Obama declaró posteriormente a la prensa que se sintió "muy conmovido por el mensaje de inclusión y de compasión del papa Francisco y profundamente emocionado por sus reflexiones sobre la importancia de contar con una perspectiva moral con la que afrontar los problemas mundiales sin pensar" en intereses personales. Anunció, además, que lo invitó a visitar Estados Unidos, donde se calcula que hay 77 millones de católicos, una cuarta parte de la población.

Tras la audiencia papal, el mandatario almorzó en el palacio del Quirinale, sede del Gobierno, con su par italiano, Giorgio Napolitano. Después, participó en una reunión bilateral con el primer ministro, Matteo Renzi, de quien destacó su "energía y visión". "Es maravilloso ver a esta nueva generación de liderazgo en un primer plano", agregó.

En tanto, el Vaticano informó ayer el programa oficial del viaje de Francisco a Tierra Santa, que se celebrará entre el 24 y el 26 de mayo y en el que visitará Amán, Belén y Jerusalén en una "peregrinación" por los lugares del cristianismo.

Agencias AFP, EFE, Reuters,

DPA y ANSA

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