11 de julio 2022 - 00:00

El partido del asesinado Abe cimentó su mayoría en los comicios de Japón

El PLD obtendría hasta 83 de los 125 escaños de la Cámara alta, de acuerdo con los resultados preliminares. Además, las agrupaciones favorables a reformar la Constitución para eliminar su carácter pacifista sumaron los dos tercios necesarios para impulsar su modificación.

Tokio - La coalición de gobierno en Japón se proyectaba como ganadora en las elecciones a la Cámara alta del Parlamento del domingo, dos días después de que el ex primer ministro Shinzo Abe fuera asesinado durante un mitin de campaña, según las estimaciones.

La formación gobernante, el Partido Liberal Democrático (PLD), al que pertenecía Abe, y sus aliados del partido Komeito obtendrían entre 70 y 83 de los 125 escaños de la Cámara alta, según la cadena estatal NHK. Incluso antes del asesinato que conmocionó al país, el PLD y Komeito se situaban en camino para cimentar su mayoría.

Al reconocer su derrota, Kenta Izumi, líder del opositor Partido Democrático Constitucional, que previsiblemente perderá varios escaños, dijo que estaba claro que “los votantes no querían cambiar”, según Kyodo News. El índice de participación en las elecciones fue de un 52%, según los últimos datos disponibles el lunes por la mañana.

“Creo que es importante que se hayan celebrado las elecciones de manera normal”, comentó el actual primer ministro, Fumio Kishida, añadiendo que iba a centrar su mandato en el covid, Ucrania y la inflación.

El PDL, Iniciativas desde Japón y el Partido Democrático para el Pueblo son favorables a la reforma de la Constitución para eliminar su carácter pacifista y sumaron los dos tercios necesarios para impulsar su modificación. El bloque suma 170 asientos en la Sangiin, por encima de los dos tercios de la cámara (166 escaños) necesarios para impulsar un referéndum para la que sería la primera reforma de la Carta Magna actualmente vigente, que data de 1947.

Estos tres partidos han planteado abiertamente cambiar el Artículo 9, que especifica la renuncia del país a la guerra como herramienta de política exterior y renuncia por tanto al derecho soberano a la beligerancia.

Por tanto, consagra a nivel constitucional la renuncia a unas fuerzas militares con capacidad de guerra, por lo que las fuerzas armadas se limitan a las Fuerzas de Autodefensa de Japón, que no cuentan con armas ofensivas como armas nucleares ni misiles balísticos. “Vamos a profundizar el debate parlamentario sobre la Constitución para que se pueda recopilar una propuesta concreta de reforma”, ha explicado Kishida tras la votación.

El líder de Iniciativas desde Japón, Ichiro Matsui, ha emplazado al PLD a “fijar un calendario” para la reforma constitucional “que el fallecido ex primer ministro Abe hubiera querido ver”.

Conmoción

El magnicidio de Abe, que fue baleado el viernes, empañó la votación, pero el primer ministro y sucesor de Abe, Fumio Kishida, insistió en que la conmoción no iba a detener el proceso democrático. El cuerpo de Abe llegó a Tokio el sábado desde la región del oeste donde fue baleado el viernes.

El asesinato conmocionó al archipiélago y a la comunidad internacional, que envió una multitud de condolencias y condenas, incluso de países con los que Abe tenía vínculos tensos, como China y Corea del Sur.

El hombre acusado de su crimen, Tetsuya Yamagami, de 41 años, está detenido y declaró a los investigadores que atacó a Abe porque creía que el político estaba vinculado a una organización que no fue identificada.

La prensa local describió a esta entidad como una organización religiosa y dijo que la familia de Yamagami había sufrido problemas financieros como consecuencia de las donaciones de su madre al grupo. Según reportes, el sospechoso visitó la región de Okayama el jueves, con la intención de asesinar a Abe en otro acto, pero se echó atrás debido a que los participantes tenían que inscribirse con nombres y dirección.

Abe pronunciaba un discurso de campaña en la región occidental de Nara para apoyar a un candidato del PLD cuando el sospechoso le disparó. El ex primer ministro murió horas después de recibir dos impactos en el cuello, pese a los esfuerzos desplegados por un equipo de 20 médicos.

Japón es un país donde hay pocos delitos violentos y están en vigor leyes estrictas sobre el porte de armas, por lo que la seguridad en los actos de campaña es laxa.

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