29 de diciembre 2008 - 00:00

El “protocine” y otros experimentos del arte actual

«Cámara oscura», obra de la artista rosarina Laura Glusman, es parte de una experiencia espacio-temporal de la mayor intensidad.
«Cámara oscura», obra de la artista rosarina Laura Glusman, es parte de una experiencia espacio-temporal de la mayor intensidad.
Rosario (Enviada especial) - La rosarina Laura Glusman expone una nueva serie de fotografías tomadas en diversos lugares del mundo. Andrés Duprat destaca en un texto que en el conjunto «el concepto de serie diluye sus directrices para vincularse a través de sutilísimas líneas de sentido. De esta manera la artista se desmarca de la potencia de la imagen fotográfica para someterla a su propio universo íntimo e intuitivo». Y justamente, esta intimidad está exacerbada en la instalación de una cámara oscura que revela la imagen del río Paraná, dispositivo que moviliza la capacidad ilusoria del espectador, que queda encapsulado en la oscuridad frente a una pared por la que se desplazan las imágenes invertidas de los barcos y otros navíos.
Sencillamente, con esta especie de «protocine» que se remonta a los tiempos de Leonardo, Glusman configura un mágico relato: enfoca la quieta isla que se encuentra frente al Museo y depara una experiencia espacio-temporal de la mayor intensidad.
Otro rosarino, Daniel García, ocupa otro piso del Macro con la muestra «Heteróclito», que reúne algunas de las pequeñas pinturas realizadas para ilustrar las portadas de los libros de la editorial Beatriz Viterbo de Rosario. Las obras demuestran la afinidad respecto de lo leído y jerarquizan ese ejercicio de dependencia en que, usualmente, deviene el oficio del ilustrador. Pero, lejos de carecer de autonomía estética y de subordinarse a los textos, las ilustraciones brillan con luz propia, más allá de que, a su vez, esa luz ilumine textos heterogéneos.
En la exposición «Nuevos Artistas del Grupo Litoral», curada por el artista porteño Marcelo Pombo, se cruzan sus obras y las de los paisajistas y retratistas de lugar. Su idea proviene, según confiesa, «de mi creciente interés por las operaciones híbridas y decorativas de la pintura moderna de los márgenes», de «mi amor irracional por cierto tipo de pintura provinciana y costumbrista, mi deseo de contribuir con un modesto granito de caos y confusión a una tradición de la misma y mi anhelo por rosarizarme, que contradictoriamente a lo que esta muestra propone, tiene que ver con mi secreta ambición de estar en sintonía con la ciudad de donde surgió la mayoría del arte con resonancia internacional de nuestro país».
La exhibición, como aclara el curador del Museo, Roberto Echen, ofrece «un recorrido por la historia del arte argentino (y -sobre todo- rosarino) del siglo XX», además de «un título que resultará (como afirma su autor) 'desconcertante'».
El arte siempre ha sido importante para Rosario, por tradición, desde que a principios del siglo XX se inauguró el histórico Salón de Otoño, hasta hoy. Berni, Fontana, Grela, Schiavoni, Iommi, Piccoli y, más tarde, Juan Pablo Renzi, Daniel García, Nicola Costantino, Graciela Sacco, Leo Battistelli, Román Vitali, Adrián Villar Rojas, Lila Siegrist, Eugenia Calvo, Fabiana Imola, son sólo algunos de los grandes artistas de esta ciudad.
Luego, el actual modelo de gestión cultural rosarino es un fenómeno interesante para analizar. Cuando el actual secretario de Cultura, Fernando Farina, dirigía el Castagnino, apuntó a posicionar el arte contemporáneo en los niveles más altos, y se rodeó de artistas, como el actual director ejecutivo del Museo, Carlos Herrera, que ocupa el cargo hasta que se concurse. En plena crisis, la intendencia de Rosario apoyó la ambiciosa iniciativa de fundar el Macro que se inauguró en 2004.
Hoy, aunque la situación económica no es la mejor, la colección continúa creciendo y se ha creado en Rosario el único instituto de restauración de arte contemporáneo que existe en el país. De este modo, la ciudad es el lugar de visita obligado para los coleccionistas y operadores argentinos y extranjeros que quieren conocer la producción argentina más actual.
A.M.Q.

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