El lugar, un remanso pintoresco y agrícola en las faldas de las montañas de la Sierra Madre del noroeste de México, fue cuna de algunos de lo más notorios -y exitosos- traficantes de drogas. Pero por encima de todos está Guzmán.
Desde el restaurante de pollo asado "El Chapo", cerca de la plaza principal, hasta en las declaraciones de algunos funcionarios locales, la presencia del capo a quien los lugareños llaman "El Viejón" se cierne sobre la ciudad de 400 años que vive y respira drogas.
"Hay un sentimiento en Badiraguato de sorpresa pero también de alegría, como decir: ¡Ah, mira!... se les escapó El Chapo, es bien chingón", dijo el alcalde Mario Alfonso Valenzuela, del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) al que pertenece el presidente Enrique Peña Nieto.
Al menos la mitad de los habitantes de cultiva marihuana, dijo Valenzuela, la misma droga que Guzmán cultivó junto con su padre cuando era un niño pobre. No es de extrañar entonces que algunos que esperaban seguir sus pasos se conmovieran con su fuga del penal de El Altiplano.
"La pura verdad es que cuando supe me puse un pedón (se puso ebrio) como de tres días, y te voy a decir que sí lloré y no me da pena. Él te ayuda, él te da el trabajo y tu puedes ganar mucho dinero", dijo Roberto, de 15 años, que siembra marihuana.
Hace años, Guzmán pagó por el suministro de electricidad del pueblo, y contrató helicópteros para ayudar a colocar postes, dijo un funcionario municipal, quien habló bajo condición de anonimato.
En vez de criticarlo, un policía local sugirió que Guzmán es una de las pocas personas capaces de poner orden en México. "Ellos tienen su negocio y no le hacen nada a nadie, es gente trabajadora pues. El desorden está en el sur (del país)", dijo en un retén a la entrada del pueblo.
En tanto, mientras la Marina se hizo cargo de la búsqueda de "El Chapo", la Procuración General de México prometió al Congreso que, si llegan a recapturarlo, esta vez sí será extraditado a EE.UU.
| Agencias Reuters y ANSA |

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