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El rey ya tenía el discurso preparado
«El discurso del rey» se impuso anoche en los rubros principales: Mejor Película, Mejor Director (Tom Hooper) y Mejor Actor (Colin Firth). Un palmarès que descuidó películas valiosas, como «Temple de acero» de los hermanos Coen.
La sucesión de premios no añadió tampoco mayor emoción, y se cumplieron casi todos los pronósticos (incluyendo los de la zarigüeya Heidi, por cierto mucho menos jugada que su antecesor en el fútbol, el pulpo Paul). «El discurso del rey», nominada a 12 Oscar -más que cualquier otra película anteayer- se llevó los de Mejor Pelicula, Mejor Actor para Colin Firth, Tom Hooper como director y David Seidler por guión original.
La prensa hollywoodense, en general, interpretó esta premiación como una muestra de la «tendencia conservadora» de la Academia para recompensar, antes que propuestas más novedosas como «Red social» y «Cisne negro», un cine de época, prolijo, bien ambientado y actuado. Sin embargo, hubo otra prensa, menos general pero quizá mucho más informada, que no dejó de hacer notar el extraordinario poder de «lobby» de los hermanos Harvey y Bob Weinstein, productores de la película, para lograr imponer una vez más un título suyo como ya lo hicieron otras veces en el pasado (como con «El paciente inglés»).
Los hermanos Weinstein, ex titulares de Miramax, gozan de un poder estratégico, por fuera de las majors, en esa tremenda maquinaria industrial y comercial que es Hollywood. Tanto es así, que hacia fines del año pasado, «Red social» era la auténtica candidata para alzarse con el Oscar, en tanto que «El discurso del rey» parecía no tener mayores chances, y muchísimo menos su convencional director, Tom Hooper, para vencer a David Fincher o Darren Aronofsky. Más allá de los ciertos valores de «El discurso...», no hay que dejar de tener en cuenta la verdadera naturaleza del Oscar, que trasciende lo que ingenuamente puede pensarse como un premio para distinguir lo mejor.
En cambio «Temple de acero», de los hermanos Coen, que figuraba como candidata en 10 ternas, fue la gran perdedora y se quedó con las manos vacías. Y no hay que ser un experto en cine para darse cuenta de que la calidad de este western es muy superior a la del film ganador. Steven Spielberg lo definió muy bien en la frase más afortunada de la noche cuando anunció el premio final: «las películas que pierdan acompañarán la lista de Citizen Kane, Viñas de ira, El graduado y El toro salvaje».
Natalie Portman se llevó el Oscar como Mejor Actriz por el trabajo de la desquiciada bailarina que cuando accede al papel de primera étoile se torna paranoica e imagina conspiraciones, en el film «El cisne negro» de Darren Aronofsky, que también estuvo en las ternas de Mejor Director y Mejor Película.
«Red social» tuvo una pésima noche (a diferencia de su victoria en los Globos de Oro, que aparentemente ya no marcan más tendencia, como solía decirse). El film de Fincher que retrata las intrigas y traiciones que llevaron a la creación de la red «Facebook» se alzó con tres estatuillas (Mejor Guión Adaptado, Edición y Música), pero perdió en los rubros principales.
«El ganador», en cambio, tuvo una buena cosecha: el drama pugilístico de David Russell se alzó con dos estatuillas en los rubros de actores de reparto. Christian Bale (protagonista de «American Psycho» y «Batman: el caballero de la noche») lo ganó por su composición de Dicky Eklund, un ex boxeador de relevancia regional luego caído en una adicción que entrena a su hermano menor en su intento por trascender en el mundo del boxeo. Melissa Leo, por su parte, lo ganó como Mejor Actriz de Reparto por su papel de la madre de los dos boxeadores y que maneja de manera peculiar la carrera de ambos.
En los rubros técnicos la gran ganadora fue «El origen», que se alzó con las estatuillas para Dirección de Fotografía, Efectos Especiales, Mezcla de Sonido y Edición de Sonido. «Alicia en el País de la Maravillas», la última aventura fílmica de Tim Burton, lo hizo en los apartados Mejor Vestuario y Dirección de Arte, y «Toy Story 3» se impuso como Mejor Película de Animación y Mejor Canción, para el veterano Randy Newman.
El único film latinoamericano en competencia, «Biutiful», de Alejandro González Iñárritu, se quedó sin nada al haber sido superado en el rubro Mejor Película Extranjera por la danesa «In a Better World», de Susanne Bier. El Premio Thalberg a la trayectoria que la Academia entrega todos los años fue en esta edición para los realizadores Francis Ford Coppola y Jean Luc Godard y para el actor neoyorquino Eli Wallach.


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