17 de abril 2015 - 16:21

El riesgo de “Lole”, una excusa ecuatoriana y el efecto contagio

Carlos “Lole” Reutemann, Jaime Durán Barba, Juan Manuel Urtubey y Francisco Pérez
Carlos “Lole” Reutemann, Jaime Durán Barba, Juan Manuel Urtubey y Francisco Pérez
"La vieja política". Jaime Durán Barba, artesano de campaña y encuestólogo vocacional de Mauricio Macri, desenterró un argumento de manual para justificar la caída de 3 puntos que en el último mes, según su encuesta -otras hablan de 2; alguna dice 5% en Capital- registró el presidencial del PRO.

Durán Barba culpó al pacto con Carlos "Lole" Reutemann y con la UCR de Ernesto Sanz, el micro derrumbe de Macri porque, teorizó con cadencia, las multitudes lo interpretaron como un acercamiento a la "vieja política". Los peronismos y los radicalismos son, matices al margen, sellos viejos y políticos.

El ecuatoriano pondrá a prueba este domingo esa tesis: en los sondeos sobre las PASO de Santa Fe resalta que Miguel del Sel, el candidato del PRO, medía mejor antes que después de la foto entre Macri y "Lole" De mínima, coinciden dos mediciones, la arrimada del ex Fórmula 1 no le agregó un solo voto a los que ya tenía el humorista.

"Lole" puede, por eso, convertirse este domingo en un derrotado que no figura en las boletas. Si el ensamble con Reutemann no aportó en Santa Fe ¿para qué hacerlo jugar como vice de Macri? A la vez, Durán Barba podría colgarse de ese fracaso para ocultar su propio fracaso: convenció a Macri que Del Sel gana la elección y el PRO salió a agitar la bandera santafesina como una escala en una irrefrenable pendiente hacia la presidencia.

Pero los números que cuenta el ecuatoriano en las mesas del PRO, después del traspié en Salta -que daban al macrista Guillermo Durán Cornejo cómodo arriba del massista Gustavo Saenz, al punto que Durán Barba le sugirió no hacer campaña para no saturar- fueron puestos en remojo. Las proyecciones muestran a De Sel encima del socialista Miguel Lifschitz, pero el PRO quedaría abajo, con cierto margen, de la sumatoria de los candidatos del Frente Progresista: Lifschitz y el radical Mario Barletta.

El macrismo se va a dormir con una teoría de Sanz: una porción del voto de Barletta, con un acuerdo Macri-UCR, migrarán a Del Sel y lo harán gobernador. Sanz blande esa poción mágica ante los macristas pero, como en el medioevo, pone como condición que antes de probar si funciona deben pagarla. Una cuestión de fe.

Contagios

El turno santafesino presenta una peculiaridad. Macri mide más que Del Sel, Daniel Scioli está varios puntos encima de Omar Perotti, el candidato del peronismo K, y Sergio Massa duplica lo que suman, juntos, Eduardo Buzzi y Oscar "Cachi" Martínez, las espadas del Frente Renovador. Lo mismo ocurre en Córdoba donde el candidato del PRO roza los 30 puntos pero su postulante a gobernador no figura. El panperonismo, en Salta, juntó casi un 80% de los votos repartidos entre Juan Manuel Urtubey y Juan Carlos Romero, pero Scioli está en el mismo nivel que Macri. En Mendoza, donde hay Primarias este domingo, tres postulantes del peronismo K no alcanzan, sumados, el nivel de adhesión que despierta Cristina de Kirchner y Scioli está, en esa provincia hostil para el PJ, debajo de los 30 puntos.

El furor por el calendario electoral empuja a los búnkers a creer que cada votación provincial es un test y un anticipo del ring presidencial. Sobre todo con elecciones desdobladas, ese factor parece un artilugio de campañistas y consultores, además de un recurso de los candidatos para ganar metraje en los diarios.

La "nacionalización" de las votaciones locales se convierte, en el tramo final, en el síntoma de una no enfermedad. Apenas una plataforma para picardías y desplantes. Olivos ordenó, por caso, que Diego Bossio y Florencio Randazzo viajen a Mendoza a respaldar a Guillermo Carmona, rival de Adolfo Bermejo, candidato del peronismo territorial.

Bermejo expresa al sistema peronista, que tiene como gestor a Juan Carlos "Chueco" Mazzón, que apadrinó la aventura bonaerense de Bossio, que recorrió Malargue junto a Carmona como sello de pertenencia. Randazzo viajó ayer porque Diego Martínez Palau, ministro de Transporte mendocino, expresaba al randazzismo en Cuyo y terminó como vice de Bermejo. En Mendoza cuentan que Randazzo le pidió que se baje de la fórmula pero Palau, antiguo compañero de liceo de Francisco "Paco" Pérez, desobedeció. El ministro nacional caminó ayer la provincia junto al rival de quien era su hombre en Mendoza.

Alfredo Cornejo, radical al que respaldan Macri y Massa, apuesta a que la Primaria del peronismo feroz lo favorezca. Los encuestadores que mandó la Casa Rosada ubican a Carmona debajo de Bermejo y endulzan los ánimos con el supuesto de que sumados los tres candidatos, pueden volverse competitivos en la general.

En una pirueta exquisita, el peronismo reza para que Nicolás Del Caño, dirigente y candidato del PTS, dentro del FIT que anima el Partido Obrero (P.O.) haga una buena elección porque de eso dependen las chances de victoria del PJ. Sin un tercer partido que se quede con cerca del 10% de los votos, el peronismo no puede aspirar a retener el control de la provincia.

Reniegan, con los datos en la mano, de haber separado la elección de la nacional. Mendoza siempre votó en paralelo a la presidencial y en la provincia ganó el mismo signo político que en Nación. Pérez, el gobernador, accedió a anticipar el turno con la promesa de ser candidato al Congreso, pero aquella promesa parece escrita con tinta que, día a día, tiende a evaporarse.

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