La matanza de Srebrenica, perpetrada en julio de 1995 en la república exyugoslava de Bosnia, es considerada la peor masacre cometida en Europa después del genocidio nazi en la Segunda Guerra Mundial.
Implicó una operación de limpieza étnica de al menos 8.373 bosnios musulmanes (según los últimos datos recogidos en las investigaciones judiciales). Fue perpetrada por el ejército serbobosnio en el contexto de las guerras de secesión de la antigua Yugoslavia.
El caso ha sido declarado «genocidio» por el Tribunal Penal Internacional para la antigua ex Yugoslavia (TPIY), dependiente de la ONU.
Los soldados serbobosnios, liderados por el general Ratko Mladic, detenido ayer y auxiliados por los paramilitares conocidos como «Los escorpiones», separaron a las mujeres de los hombres, deportaron a las primeras y ejecutaron a los segundos, desde los 12 años en adelante, para asegurarse de que no tomaran jamás las armas en su contra.
La región había sido declarada «zona segura» por las Naciones Unidas y era controlada por cascos azules holandeses, que fueron impotentes para impedir la masacre.
Con el arresto de ayer de Mladic, sus responsables principales han sido alcanzados por la Justicia internacional.
Se trata de Radovan Karadzic, exlíder serbobosnio; Dragan Orenovic, exmayor del ejército; Biljana Plavsic, expresidenta de los serbios de ese enclave; Zdravkko Tolimir, general y uno de los principales allegados a Mladic; y Radislav Krstic, comandante del ejército serbobosnio.
Slobodan Milosevic, expresidente yugoslavo, murió en marzo de 2006 en la prisión de la ONU en La Haya, antes de ser condenado. Se lo consideraba el principal instigador de las guerras de los Balcanes de los años 90, en las que decenas de miles de personas murieron en las llamadas limpiezas étnicas.
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