7 de enero 2011 - 00:00

El sur petrolero de Sudán decide su independencia

Los sudaneses del sur, mayoritariamente cristianos y animistas, residentes en la capital, Jartún, iniciaron un masivo regreso a sus hogares para participar en el referendo independentista del domingo.
Los sudaneses del sur, mayoritariamente cristianos y animistas, residentes en la capital, Jartún, iniciaron un masivo regreso a sus hogares para participar en el referendo independentista del domingo.
Yuba, Sudán - Si, como todo parece indicar, en el referendo del domingo, el sur de Sudán decide escindirse y crear un nuevo Estado, la negociación posterior con el norte se asemejará, salvando las distancias, a la de un divorcio.

El estatus legal vigente se mantendrá sólo hasta julio de este año, cuando vence el período transitorio del Acuerdo de Paz que desde el 9 de enero de 2005 ha obligado al norte y al sur a compartir el Gobierno, el suelo nacional, los bienes que se encuentran en él y la relación con sus ciudadanos.

Ese pacto se firmó después de 21 años de guerra entre el norte musulmán y el sur, de mayoría cristiana y animista, un matrimonio forzado a convivir, a pesar de las diferencias, por las fronteras que quedaron definidas por las antiguas potencias coloniales.

Obligados a entenderse, el norte y el sur han llegado a este referendo no sin peleas políticas y algunas escaramuzas armadas, así como disputas sobre los bienes compartidos, que ahora se tendrán que resolver si el sur opta por la secesión.

Lo que se abre ahora es un «divorcio pacífico», según el «think tank» con sede en Bruselas Crisis Group, una separación en la que tendrán que definirse conceptos como la nacionalidad, la riqueza petrolera, las cuentas del nuevo Estado y cuestiones de seguridad.

«La independencia tiene sus pros y sus contras. Cada opción tiene un precio», sostiene el profesor John A. Akec, de la Universidad de Yuba, la capital del sur de Sudán, en un comentario publicado en el diario digital Sudan Tribune.

Pero «ya que les han ofrecido elegir entre la independencia y estar encerrados en una unidad sinfín; los sureños sin duda se asegurarán el certificado de divorcio, y después intentarán la reconciliación matrimonial», agrega Akec.

Si se confirma la autodeterminación, al final del período transitorio, el sur accederá a su independencia, y tendrán que haberse forjado las estructuras del nuevo Estado, el primero que surge en África desde que Eritrea se escindió de Etiopía, en 1993.

Definición

Hasta entonces, el Movimiento Popular para la Liberación de Sudán (SPLM, en inglés), que tiene a su cargo el Gobierno autónomo del sur, y el régimen de Omar al Bachir tendrán que definir aún temas conflictivos latentes que marcarán su relación futura.

Uno de ellos será la nacionalidad de los habitantes del nuevo país. Entre las opciones que se negocian figura la posibilidad de que cada ciudadano pueda elegir lo que prefiera, aunque el partido de Al Bachir ha pedido que,

de ganar la opción independentista, todos los ciudadanos del sur pierden sus derechos en el norte.

También tienen que definirse temas de seguridad, que se reparten ahora el Ejército de Sudán, en el norte, y el brazo armado del SPLM, en el sur. Sin embargo, aún hay milicias fieles al SPLM al norte de la línea fronteriza, y también hay cuarteles del Ejército al sur.

Unido a ello, militares del norte y del sur se acusan mutuamente de amparar a rebeldes que operan en los territorios recíprocos, como los

insurgentes de Darfur o un grupo ugandés que en el pasado recibió apoyo del régimen de Al Bachir.

En el plano económico, el norte y el sur, después de seis años de relaciones, han forjado niveles de confianza para establecer qué pasará con el petróleo, que se extrae fundamentalmente en el sur, aunque se refina en el norte y se exporta desde puertos norteños.

También queda por definir, en caso de que el sur decida crear una nueva moneda, qué pasará con las libras sudanesas que circulan en el sur y cómo se cumplirán los compromisos de deuda del Estado de Sudán.

«Garantizar la celebración del referendo es la máxima prioridad, pero descuidar

el trabajo preliminar para unas relaciones positivas después del referendo podría ser imprudente y convertirse en una receta para un nuevo conflicto», sostiene el Crisis Group.

«Presionar a las partes para completar estos trabajos antes del período transitorio del Acuerdo de Paz -agrega- es la forma más segura para garantizar una transición pacífica a corto plazo y una estable relación en el futuro».

Agencia EFE

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