18 de agosto 2015 - 00:00

El terror reapareció en Tailandia con dos bombas y 27 muertos

Restos de la explosión en Bangkok fueron custodiados por la Policía (izquierda), que aún no tiene datos sobre los responsables del ataque que causó 27 muertos y  123 heridos (abajo).
Restos de la explosión en Bangkok fueron custodiados por la Policía (izquierda), que aún no tiene datos sobre los responsables del ataque que causó 27 muertos y 123 heridos (abajo).
Bangkok - Dos explosiones sucesivas, con quince minutos de diferencia, se produjeron ayer en plena hora pico en una importante zona comercial de Bangkok, muy frecuentada por turistas, y dejaron al menos 19 muertos y 123 heridos, aunque medios de comunicación elevaban la cifra de víctimas fatales a 27.

En lo que se considera el peor ataque terrorista en décadas en esta ciudad, las explosiones se produjeron por la tarde, cuando la gente regresaba a sus casas, frente a un importante templo hinduista en una de las intersecciones más concurridas de la ciudad. Dos turistas chinos y un filipino se cuentan entre los muertos.

Atentados con explosivos de esta magnitud no son comunes en Tailandia si bien, luego del golpe militar de mayo del año pasado, se registraron ataques con granadas contra la Corte Justicia y en la estación de tren de un centro comercial capitalino, hechos que sólo dejaron algunos heridos.

Asimismo, ésta es la primera explosión de importancia que afecta a un centro religioso repleto de fieles y turistas.

Según voceros de la Policía Real, se descubrieron dos o tres artefactos sospechosos más bajo la cerca que rodea el templo, pero resultaron falsas alarmas.

Anoche, a pocas horas del incidente y en medio de una fuerte conmoción nacional, las principales hipótesis eran dos. La primera señalaba a grupos opositores al régimen. Sin embargo, resulta dudoso que algún grupo político pueda capitalizar políticamente un golpe contra un centro religioso y asesinar a civiles. La segunda hipótesis apuntaba a un reflejo del conflicto que se desarrolla en el sur del país desde fines de los años 50.

Grupos armados de las provincias de Yala, Patani, Narathiwat y partes de Songkhla se mantienen en conflicto con el Gobierno central de Bangkok desde entonces. Los insurgentes del sur del país, de mayoría musulmana y conectado con Malasia, buscan conseguir su autonomía (no independencia), poder utilizar su idioma y practicar libremente su religión, algo prohibido desde el siglo pasado con la intención de unificar el país en lo geográfico, lo religioso y lo lingüístico.

El hecho de que uno de los explosivos se encontrara escondido en una motocicleta abonaba esa teoría, por tratarse de un modus opoerandi frecuente entre los rebeldes musulmanes.

Si bien tiene muy poca visibilidad en los medios, el conflicto en el sur de Tailandia se tradujo el año pasado en un número de ataques explosivos comparables con los registrados en Yemen, según dijo a este cronista un experto de seguridad de embajadas occidentales.

Independientemente de quiénes sean los responsables del atentado, el episodio impacta de lleno en la sensación de tranquilidad que el Gobierno militar intentó instalar en el país desde el golpe de Estado, transmitida a través de una propaganda que presenta un país en armonía, sin divisiones y con la insurgencia en el sur del país controlada.

Por otra parte, la explosión puede afectar al sector turístico, que representa un 17,1% del PBI tailandés, en un momento de crecimiento cero de la economía.

De acuerdo con el vocero del Ministerio de Defensa, Kongcheep Tantrawanich, "la bomba es producto de grupos que intentan destruir estos tiempos felices del pueblo tailandés. Es un intento de arruinar la imagen turística del país y dañar al sector de negocios".

El templo Erawan fue construido en 1956 como parte de un hotel propiedad del Gobierno por recomendación de un astrólogo que sugirió edificarlo para alejar el "mal karma" causado por la construcción de los cimientos en una fecha "equivocada". Esto explicaba, según él, el alto numero de trabajadores heridos en la obra y otros incidentes.

El templo, al aire libre, tiene como estatua central a Phra Phrom, la representación tailandesa del dios hindú Brahma. La estatua fue atacada en 2006 por una persona que fue reducida y asesinada a golpes por los fieles que rezaban en el templo y por algunos transeúntes.

El templo, uno de los más venerados de Bangkok, se encuentra en la calle Sukhumvit, una de las principales de la ciudad, por donde circulan por día cientos de miles de ciudadanos y turistas atraídos por sus grandes hoteles y centros comerciales.

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