El equipo conducido por Julio Velasco se impuso por 3-1 (25-18, 18-25, 25-18 y 25-21) ante el medallista de oro en Londres 2012. Es la tercera vez en la historia que Argentina supera a los rusos y la primera en una cita olímpica.
Argentina se ganó el derecho a soñar en grande en el vóley masculino de los Juegos de Río de Janeiro al derrotar por 3-1 (25-18, 18-25, 25-18 y 25-21) a una potencia como Rusia, a la que nunca había vencido antes en un torneo olímpico, por la segunda fecha del Grupo B, que lidera en soledad. El capitán Luciano De Cecco tomó una de las pelotas con las que se jugó el partido, se acercó a un sector de la tribuna baja del mítico estadio Maracanazinho y se la regaló a los hinchas, que celebraban emocionados en la zona. El resto de sus compañeros no dejaban de abrazarse emocionados, y de agradecer el apoyo de su gente, que, en esta ocasión, se dedicó a alentar sin acordarse de la rivalidad contra Brasil. "Aprendí vóley viendo jugar a los rusos", dijo más tarde el técnico Julio Velasco para explicar el orgullo que le provocó el notable éxito de sus dirigidos. "El equipo funcionó como debía. Hicimos todo lo que habíamos planeado", explicó Facundo Conte, que con 16 tantos fue una de las figuras. Un fantástico Alexis González en la recepción, el trabajo de De Cecco y Crer en el bloqueo y la efectividad en el remate del joven Bruno Lima (20 años y 18 tantos, el goleador del partido) ilustran el lucimiento colectivo.
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